Viene caminando por la calle empedrada que tantas veces había soñado. Esa calle que va en una suave pendiente. Es una noche casi de finales de verano y principios de otoño. Se siente el primer viento frío y ha dejado los vestidos atrás. Recuerda ese vestido de lino negro de principios de verano. El vestido de los 30 mil pies de altura. Se ríe con los apodos que le pone a las cosas. Se ríe pero borra la sonrisa al recordar ese avión, ese baño, a él "¡¡Basta!!" Se dice a si misma. Lleva dos meses recordándolo, lleva dos meses soñando literalmente con él.
Sin darse cuenta se detiene frente al Bar al que quería llegar. Regresa de sus pensamientos y se asombra de haber llegado sin darse cuenta ¿Conocía el camino? Solo había visto el mapa una vez. Otro sueño recurrente. Ese bar, se perdió un día entero en el buscador de imágenes hasta dar con el que había soñado. Sacude la cabeza pensando y dice en voz alta -Carajo con tus obsesiones-
Se abre la puerta y pasa con ilusión. Justo lo que había soñado. Pequeño, acogedor, madera, rojo, luz tenue, una barra al fondo a la izquierda. Todo el frente son ventanas hermosas con la flor de liz por adorno. Baños de frente a la puerta principal. Busca una mesa y encuentra la que quería. Al fondo junto a la barra, se ve todo el lugar. Ya esta contenta. Cenar, leer, dibujar, observar, inventar e imaginarse la vida ajena. Nunca le ha importado sentarse sola. Es más, se siente muy cómoda sola. Esta consigo misma y piensa y desdobla personalidades, se escucha, se analiza y apaga su ego con un shhh mental. Nadie la controla. Nadie la domina, ni siquiera ella misma.... Aunque a veces siente ese negro vació que le dice que puede ser llenado.
Lo ha intentado y aunque ha tenido en su vida dos hombres maravillosos; no que la otra infinidad no lo sean, de todos ha aprendido; pero esos dos hombres la han hecho crecer, la han ayudado y ahora es tan libre como nunca pensó que se podía. Los ama a ambos, ambos la aman, pero así están bien. Sus almas se tocaron, sus almas están juntas, pero sus almas no son la una para la otra, eso esta claro. Algo falta, algo sigue faltando y ahora más desde el avión.... "¡¡Basta!!", se repite, "¡Déjalo ya obsesiva de mierda!"
Se sienta. Se relaja y le entregan la carta. Pide la carta de vinos. Adora la comida francesa, adora los vinos franceses, adora estar en donde soñó estar tantas veces. Adora por un momento sus obsesivas búsquedas. Elige su cena, suave y deliciosa, su vino suave y exquisito. Duda en el postre así que decide elegir al final. Saca su libro, lentes, los limpia y consiente a una de sus manías. Arregla la mesa y ordena las cosas como mejor le gusta, para sentir la amplitud de esa mesa para ella sola.
Comienza su lectura y se detiene al terminar un capítulo. Levanta la vista y observa a la gente. Otra manía. Mirar con descaro y fijarse en detalles, ser impertinente con la mirada nunca le ha importado. Si la voltean a ver sostiene la mirada hasta que la otra persona considera que no es necesario ganar. Si quiere mirar que mire. La barra llena de amigos, la mesas con parejas o compañeros de algún lugar. Un lugar de adulto "contemporáneo", por poner etiquetas convencionales. Una mesa grande a su derecha pegada a la ventana. Mira a todo el grupo sonriendo, las risas y la felicidad ajena le gustan, pasea la vista por la cara de cada uno de ellos hasta que se topa con él. Mirándola, tan descaradamente como ella lo hace, la rubia interesante que esta sentada a su lado también mira con el mismo aire.
El avión, otra vez el recuerdo punzante de su olor, de su tacto, de sus ojos mirándola hasta la profundidad de ese pozo oscuro que no puede ser llenado. Ese pozo que a su lado pareciera que se llenó. Esa lengua caliente y experta. Su clítoris brinca con el recuerdo, su humedad la condena a darse cuenta cuanto lo añora. Chamarra de piel otra vez. Maldice su memoria fotográfica, maldice la memoria perfecta de su piel, de su gusto, de su olfato.... Bendice su memoria, si no fuera así de detallista no hubiera llegado a este lugar, hasta llegar a él. El sonríe y le dice algo a su amiga... por que DEBE ser su amiga, no perdonaría otra cosa. El es de ella, ella de él y no puede ser de otro modo... no DEBE ser de otro modo, son el uno para el otro....
- ¡¡BASTA!! ¿¿De donde salen todos esos pensamientos?? ¿¿Desde cuando el sentido de posesión?? ¿¿En que momento perdiste el piso?? NADIE ES DE NADIE, nadie...ni siquiera tu y el...
- Pero y si...
- Nadie....
- Tanto tiempo esperando...
- Nadie...
- Esto es distinto...
- Nadie....
- Totalmente distinto
- Tu no eres posesiva, tu no sientes celos inútiles, tu estas más allá de la vacuidad del "mío" ¿No te das cuenta? ¿Como llegaste hasta aquí? ¿Por que aquí? Todo el camino que has recorrido es para llegar a este punto, aquí, ahora. No lo analices.. DISFRÚTALO.
Esa guerra interna terminó. La que había hablado de pronto calló, la que había tomado el control de sus descarriados pensamientos desapareció sin miras de regresar, dejando una orden de estricto cumplimiento.
- ¡¡BASTA!! ¿¿De donde salen todos esos pensamientos?? ¿¿Desde cuando el sentido de posesión?? ¿¿En que momento perdiste el piso?? NADIE ES DE NADIE, nadie...ni siquiera tu y el...
- Pero y si...
- Nadie....
- Tanto tiempo esperando...
- Nadie...
- Esto es distinto...
- Nadie....
- Totalmente distinto
- Tu no eres posesiva, tu no sientes celos inútiles, tu estas más allá de la vacuidad del "mío" ¿No te das cuenta? ¿Como llegaste hasta aquí? ¿Por que aquí? Todo el camino que has recorrido es para llegar a este punto, aquí, ahora. No lo analices.. DISFRÚTALO.
Esa guerra interna terminó. La que había hablado de pronto calló, la que había tomado el control de sus descarriados pensamientos desapareció sin miras de regresar, dejando una orden de estricto cumplimiento.
Durante toda la discusión interna ella había leído, sin comprender absolutamente nada. Dos hojas sin sentido, dos hojas que no podía regresar debido a la evidente falta de concentración. De pronto la silla de su izquierda se corre. El se sienta con su galante sonrisa y su mirada penetrante.
Su conflicto y su estupor comienzan al tener esa sensación de humedad entre las piernas. Poco a poco el olor a pan de dulce sube a su nariz. Ella se huele, sabe que pasa. Solo espera que el no se percate. Aunque algo suave en su interior, profundo le dice que a el no se le escapa nada de ella, como si la conociera de la eternidad...
- ¿Eternidad?...
- shhhhh... Disfrútalo.
Ella otra vez....
- ¿Eternidad?...
- shhhhh... Disfrútalo.
Ella otra vez....
El Martini, su vino, el postre.... Pastel de chocolate amargo. Sus dedos acariciando su brazo, el calor y ese dulce aroma en el aire. No dicen nada, tal cuál se conocieron. Sin necesidad de decir palabra, se leen, cuál libro abierto. La mira profundamente, con esa sonrisa, su cabello ondulado, su piel suave, su boca se acerca, le corre el cabello a un lado y se hunde en la curva de su cuello, aspira como adicto....
- Tu olor, tu dulce olor me embriaga, tu dulce olor no lo olvido, tu dulce olor se quedo conmigo para siempre.. ¿Quel est votre magie? Me estaba volviendo loco por encontrarte nuevamente, desesperación por buscarte sin saber por donde empezar ¿Como te perdí en un avión? ¿Como te encontré nuevamente? Loco sin ti, mal por ti...-
- Tu olor, tu dulce olor me embriaga, tu dulce olor no lo olvido, tu dulce olor se quedo conmigo para siempre.. ¿Quel est votre magie? Me estaba volviendo loco por encontrarte nuevamente, desesperación por buscarte sin saber por donde empezar ¿Como te perdí en un avión? ¿Como te encontré nuevamente? Loco sin ti, mal por ti...-
Sus palabras reflejan la misma malsana obsesión que ella sentía y ahora que están juntos todo es paz. Todo esta bien. Sus dedos en su cuello, sus besos. Las dos manos que toman posesivamente su cara y la besa lánguidamente, suave, húmedo, perfecto, irreal. El mundo se detiene, el ruido se reemplaza por dos torrentes sanguíneos y un extraño zumbido que viene desde muy adentro. La mesa grande se queda en silencio, dejan la charla y los murmullos se apagan. Ese silencio significa asombro. Asombro de vernos "¿Brillamos? ¿O solo es mi imaginación?" Pensaba ella.
La toma sin decir nada, le pone la chamarra, la levanta y la toma en brazos para darle otro beso arrebatador. El mesero pregunta algo que ninguno de los dos escucha. Su amiga llama al mesero y se hace cargo. El la abraza y ella se funde en él. La nariz de el en su cuello, la nariz de ella oliendo su torrente sanguíneo. Se van, no dicen nada, solo se van.
La noche afuera solo se los traga y la luna los observa complacida.
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