martes, 23 de septiembre de 2025

El cajón del olvido

 Guardada en un cajón como carta prohibida o solo muy querida. Resguardada de las miradas indiscretas, de las mentes curiosas, los egos maliciosos o los espíritus débiles. Ahí están sus desatinos, osadías y confesiones. Todo eso que la hace tan tuya como tú de ella.

Guardada en un silencio oscuro, donde solo resuenan ecos de sexo y algunos lamentos. Si prendes la luz todo se desvanece, sonidos y murmullos se apagan y las imágenes se ven desgastadas. Porque en el cajón habitan las penumbras y solo se abre de noche, cuando todo duerme y los grillos cantan.

Guardada bajo llave, para que nadie entre y se robe momentos o se asombre con la palabra desnuda del deseo. Para que la honestidad de todo eso no sea motivo de envidia, celos o mal manejo de un ego herido.

A veces lo que se guarda en un cajón se olvida por un momento, se archivan los recuerdos y deseos. Que luego resurgen cuando por error abres el cajón del olvido y sacas esa carta amarilla que huele a humedad y de milagro no se rompe al abrirla. Suspiras y casi lloras con todos los recuerdos que te abruman e inundan, como presa que abre sus compuertas.
Te detienes y cierras los ojos, controlando el latir de tu corazón en las lágrimas que llenan tu mirada. Contienes el aliento y te fuerzas a sentir sin que te derrote el recuerdo. Comienzas a leer todo y mirar las fotos. Antes devorabas palabras, imágenes, tu mente volaba sin reparar en lo había en los espacios en blanco. Ahora, con paciencia, miras esos espacios y encuentras hormigas muertas. Todas ellas unidas por una mente común, murieron llevando azúcar, dulce, miel y amor a todas las curvas y ángulos de las letras, a los bordes de las imágenes.
Nuevamente te obligas a no llorar al descubrir ese calor que hace mucho no sentías, el dolor de haber olvidado ese cajón con su carta llena de manchas de tinta, tan imperfecta como quien la escribió. Pero tan real que piensas que no es verdad y solo es un sueño raro. 

Sin saber que hacer con ella, doblas la carta, mojada de tu sudor y lágrimas. Dudas de guardarla nuevamente porque sabes que no serás tu el siguiente en abrir otra vez el cajón. Dudas de tenerla contigo por temor a que vean quien has sido en ella. ¿Será que podrás regresarla a la remitente? Al final decides quemarla, borrarla de la faz de la tierra. Al verla arder una última vez, pero de distinta manera a como la hacías arder antes de olvidarla, te preguntas que habrá hecho ella con tu memoria. Y de pronto recuerdas que ella siempre te decía: Te borro todos los días, no guardo un ápice de ti. Solo vivo del recuerdo y la memoria, hasta que alguna falle y me pierda en el vacío de olvidar mi vida. Solo que ahora has leído entre líneas y sabes que también vives en su corazón.

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Muerte, Transformación y Poder

Suelto las riendas justo al filo del acantilado y abro los ojos antes de caer al mar helado. Recibo el golpe consciente y me hundo en la fría sensación de una muerte segura. 

Mi corazón late con fuerza para tratar de darme calor y en el último latido me transformo en el dolor. Ahora soy yo la que hace doler con frialdad y una sonrisa. De rodillas las memorias suplican seguir viviendo en el calor que antes conocían.

Las miro desde arriba y comprenden que el poder ya no está de su lado, la balanza se ha equivocado y vivían la ilusión de tener el control.

Ahora mi oscuridad ruge con ciertas presencias. Mis secretos se entrelazan con los tuyos. Devoro pecados e incito a cometer más. Brillas con cada uno de ellos y te llevo a un pequeño paraíso. Vuelvo de rodillas a Dios y prometo con una sonrisa de soslayo que nunca más sucederá. Pero siempre regreso a ese río demencial que corre por tu mente y termino hundiéndome como en bautizo prohibido. En silencio, entre fotografías y frases, sueños húmedos y un crepúsculo oscuro eterno. Conoces un sin fin de los cuartos ocultos que guardo en pleno sol, de los recovecos en penumbras que te llevan a otra dimensión. De los lados soleados que ocultan grietas profundas de dolor. Y conservo esos lugares de muerte, transformados en memoria.

Te cedo las riendas de mi carruaje, observo que devoras el poder que te doy y en silencio, expectante, espero que surja tu miedo a todo lo que soy. Para finalmente guardarte en un cajón de memorias de corazones palpitantes y cuidarte hasta que tu calor se apague y no haya un deje de dolor.

martes, 9 de septiembre de 2025

Regreso

Recuerdo que a un año de tu partida sucedió tan anhelado regreso que llenó de dolor, que puso alerta los sentidos, que dio alegría y desazón. Al mismo tiempo sonreía y lloraba, confundiendo al corazón.
Repasé palabras, y reformé mi postura ante esa nueva situación. Había avanzado un año sin ti y de alguna manera contigo.
Me exasperaba sentirme con tan poca dignidad, por haberme acercado nuevamente a ti, sin reparar el daño que me podía causar la cercanía en si.
Sentía tan ligero tu andar, como si yo me hundiera en un inframundo y tu levitaras para el cielo alcanzar. 
Me sentía pesada de alma, cuerpo y corazón; y no sabía si era el lastre que aún cargaba de nuestro amor.
Llegaste y sentía calor, lleno de miedo y hasta un grado de rencor. ¿Qué acaso no estabas tan mal como yo? ¿O es que para ti no era la misma situación? Exacto, rencor sin razón.
¿Era esa etapa del duelo donde se vertía el odio, rencor y frustración? ¿O solo era yo que pedía muy en el fondo de mi corazón que regresaras a continuar lo que se formó? Allí estaba, luchando por no salir a tu encuentro, por mantener frío mi cuerpo, por no desgarrar mi corazón. 
Escribí esto no como un reclamo, anhelo o petición, solo era expresar lo que sentía ese día.

Hoy, a 4 años de tu partida, vislumbro que soy feliz con tu ausencia. Me aferraba a la idea de vivir en lo normal y no estoy hecha de material común. Soy esa fuerza que no se contiene en un jarrón de cristal, o en la ánfora perfecta del matrimonio de esta sociedad. Soy la católica rebelde que te envenena si así se requiere, cava tu fosa y la llena de flores; la procura y hasta exhibe con orgullo las hermosas rosas que han crecido gracias al alimento de tu descomposición. 
Ahora entiendo que debe haber algo de pesar en este silencio que te comparto y respetas la distancia y no pretendes intimar. Se que notas la frialdad que antes era risa y calor; y no te animas a remediar esa situación. Sé que me das por perdida, cada que lees que escribo en otro tono distinto al que use alguna vez contigo. Sin embargo y a pesar de todo esto; sabes que no te olvido. Porque has sido el último bastión de una vida que pretendí llevar en una ilusión.

Ahora soy libre, vuelo y caigo en brazos de quien yo así lo quiera. Me enamoro y entrego el corazón, mi alma y mi profundo amor, solo a aquellos que logran verme tal cual soy. 

Así que concluyo que doy lealtad y un lugar en mi. Y no olvido que es muy fácil soltar a cualquiera que de por sentado todo lo que soy y doy.

jueves, 4 de septiembre de 2025

Miedo

 Abro mi mente sin filtros ante ti, como si hablara conmigo. Reacciono, cierro y me apago. He perdido mi propio y estricto control. Me hablo, me cuestiono y hasta me regaño. No expreso nada hasta no haberlo analizado. Y lo que ha sucedido me da miedo, como el miedo de aquellos que sufren al enamorarse. Miedo de estar contigo y mi mente se sienta tan cómoda que abra la boca y exprese cualquier cosa sin procesar. 

Eso querido mío, es uno de mis miedos más particular.

lunes, 1 de septiembre de 2025

Contigo y sin ti

 Soy libre, depredadora, soy esa parte oculta de bajas pasiones pero en control. Soy tu reflejo, tu amante, tu amiga en la que confías. Soy lo que todos callan pero que en silencio anhelan. Lo que niegan en publico, pero a puertas cerradas soy a la que ruegan. Soy la que doblega egos con dulzura y casi sin ser percibida. Soy la que te embarca en una aventura aunque des pasos entre dudas. Soy la que complace tus deseos porque quiero. La que se postra a tus pies pero nunca será tu tapete. La que dice ser tuya y se pone collar y correa con asombrosa sumisión. Soy la lujuria contenida en un ánfora en forma de pluma. La que te escribe sin un grado de pudor. La que te va mostrando capas de su vida, como muñeca rusa infinita. Soy la que si un día desaparece de tu vida, te hará repasar tus actos para saber en donde la has cagado. Soy la que te ama sin complicarse la vida, porque eso es el amor de verdad, la libertad.

Soy la que se dedica a arañar las puertas de tu mente para dejar huellas indelebles. Soy la que muere despacio entre tus besos y caricias, para revivir con los orgasmos que me das sin escatimar. Soy la que se masturba pensando en ti y te lo dice. Soy esa que a veces olvida que existes, solo para volver con fuerza a donde estás. Soy esa extraña complicidad, y ninguno de los dos sabe hasta donde llegará. Porque no vemos límites en esta sociedad. 

Soy brutal honestidad, el recoveco ideal. Soy esa noche oscura llena de estrellas, ideal para cazar. Soy el aullido y el gruñido de placer animal que hinca sus dientes en presas que se creen cazadores. Soy esa que sigue cuidando de los corazones palpitantes que llevo en mis rizos. Soy la exiliada de Dios, que se columpia en la luna negra buscando hablar con Él de los pecados que ha cometido, y grita su nombre para llamar su atención. Porque soy Su hija olvidada y aún pretendo llegar a Él por el proceso de expiación. Soy la que se confiesa de rodillas ante ti mientras peca con la carne de tu cuerpo. Soy la que desborda el río de tus pasiones y bebe de él con sed de desierto. 

Soy todo lo que crees que soy y aún así me queda corta la definición. Soy para ti, a tu medida, por ti.

Sin ti, solo soy libertad, viento que va, aire que fluye, tifón que destruye, mar en tranquilidad, remanso de paz. Muchos me conocen, pero solo la superficie que quiero mostrar.