jueves, 30 de octubre de 2025

Ese lugar

 Vamos a ese lugar lleno de mentiras e ilusiones. Ese lugar donde desnudamos expectativas y escarbamos en las heridas. Donde las risas son vacías y las miradas frías. Ese lugar donde el dolor es real y no se disfraza de amor, donde el ego se doblega y llora con crudeza.
En ese lugar donde la piel es fría y no necesita "te quieros" dulces y azucarados. Donde lo único que necesita son dientes afilados y lenguas húmedas llenas de veneno. Un lugar donde no importa tu nación, color y religión y lo que más anhela es escuchar tu pasión. Deseos que se sobreponen y toman acción, besos con sonrisas lascivas. 
Vamos a ese lugar del que nadie regresa sin rasguños, ese lugar donde te voy a guiar con mano dura. Tomaré tu mano y te haré cruzar ríos salvajes, caminos escarpados y bosques embrujados, hasta llegar al abismo que devora nuestros pecados. Saltaremos juntos en un intento de volar y solo flotaremos por una eternidad.
Regresaremos distintos, con algo muerto en nosotros pero más vivos que nunca, porque a veces hay que pasar por la oscuridad para llegar a la luz de la libertad.

martes, 23 de septiembre de 2025

El cajón del olvido

 Guardada en un cajón como carta prohibida o solo muy querida. Resguardada de las miradas indiscretas, de las mentes curiosas, los egos maliciosos o los espíritus débiles. Ahí están sus desatinos, osadías y confesiones. Todo eso que la hace tan tuya como tú de ella.

Guardada en un silencio oscuro, donde solo resuenan ecos de sexo y algunos lamentos. Si prendes la luz todo se desvanece, sonidos y murmullos se apagan y las imágenes se ven desgastadas. Porque en el cajón habitan las penumbras y solo se abre de noche, cuando todo duerme y los grillos cantan.

Guardada bajo llave, para que nadie entre y se robe momentos o se asombre con la palabra desnuda del deseo. Para que la honestidad de todo eso no sea motivo de envidia, celos o mal manejo de un ego herido.

A veces lo que se guarda en un cajón se olvida por un momento, se archivan los recuerdos y deseos. Que luego resurgen cuando por error abres el cajón del olvido y sacas esa carta amarilla que huele a humedad y de milagro no se rompe al abrirla. Suspiras y casi lloras con todos los recuerdos que te abruman e inundan, como presa que abre sus compuertas.
Te detienes y cierras los ojos, controlando el latir de tu corazón en las lágrimas que llenan tu mirada. Contienes el aliento y te fuerzas a sentir sin que te derrote el recuerdo. Comienzas a leer todo y mirar las fotos. Antes devorabas palabras, imágenes, tu mente volaba sin reparar en lo había en los espacios en blanco. Ahora, con paciencia, miras esos espacios y encuentras hormigas muertas. Todas ellas unidas por una mente común, murieron llevando azúcar, dulce, miel y amor a todas las curvas y ángulos de las letras, a los bordes de las imágenes.
Nuevamente te obligas a no llorar al descubrir ese calor que hace mucho no sentías, el dolor de haber olvidado ese cajón con su carta llena de manchas de tinta, tan imperfecta como quien la escribió. Pero tan real que piensas que no es verdad y solo es un sueño raro. 

Sin saber que hacer con ella, doblas la carta, mojada de tu sudor y lágrimas. Dudas de guardarla nuevamente porque sabes que no serás tu el siguiente en abrir otra vez el cajón. Dudas de tenerla contigo por temor a que vean quien has sido en ella. ¿Será que podrás regresarla a la remitente? Al final decides quemarla, borrarla de la faz de la tierra. Al verla arder una última vez, pero de distinta manera a como la hacías arder antes de olvidarla, te preguntas que habrá hecho ella con tu memoria. Y de pronto recuerdas que ella siempre te decía: Te borro todos los días, no guardo un ápice de ti. Solo vivo del recuerdo y la memoria, hasta que alguna falle y me pierda en el vacío de olvidar mi vida. Solo que ahora has leído entre líneas y sabes que también vives en su corazón.

miércoles, 10 de septiembre de 2025

Muerte, Transformación y Poder

Suelto las riendas justo al filo del acantilado y abro los ojos antes de caer al mar helado. Recibo el golpe consciente y me hundo en la fría sensación de una muerte segura. 

Mi corazón late con fuerza para tratar de darme calor y en el último latido me transformo en el dolor. Ahora soy yo la que hace doler con frialdad y una sonrisa. De rodillas las memorias suplican seguir viviendo en el calor que antes conocían.

Las miro desde arriba y comprenden que el poder ya no está de su lado, la balanza se ha equivocado y vivían la ilusión de tener el control.

Ahora mi oscuridad ruge con ciertas presencias. Mis secretos se entrelazan con los tuyos. Devoro pecados e incito a cometer más. Brillas con cada uno de ellos y te llevo a un pequeño paraíso. Vuelvo de rodillas a Dios y prometo con una sonrisa de soslayo que nunca más sucederá. Pero siempre regreso a ese río demencial que corre por tu mente y termino hundiéndome como en bautizo prohibido. En silencio, entre fotografías y frases, sueños húmedos y un crepúsculo oscuro eterno. Conoces un sin fin de los cuartos ocultos que guardo en pleno sol, de los recovecos en penumbras que te llevan a otra dimensión. De los lados soleados que ocultan grietas profundas de dolor. Y conservo esos lugares de muerte, transformados en memoria.

Te cedo las riendas de mi carruaje, observo que devoras el poder que te doy y en silencio, expectante, espero que surja tu miedo a todo lo que soy. Para finalmente guardarte en un cajón de memorias de corazones palpitantes y cuidarte hasta que tu calor se apague y no haya un deje de dolor.

martes, 9 de septiembre de 2025

Regreso

Recuerdo que a un año de tu partida sucedió tan anhelado regreso que llenó de dolor, que puso alerta los sentidos, que dio alegría y desazón. Al mismo tiempo sonreía y lloraba, confundiendo al corazón.
Repasé palabras, y reformé mi postura ante esa nueva situación. Había avanzado un año sin ti y de alguna manera contigo.
Me exasperaba sentirme con tan poca dignidad, por haberme acercado nuevamente a ti, sin reparar el daño que me podía causar la cercanía en si.
Sentía tan ligero tu andar, como si yo me hundiera en un inframundo y tu levitaras para el cielo alcanzar. 
Me sentía pesada de alma, cuerpo y corazón; y no sabía si era el lastre que aún cargaba de nuestro amor.
Llegaste y sentía calor, lleno de miedo y hasta un grado de rencor. ¿Qué acaso no estabas tan mal como yo? ¿O es que para ti no era la misma situación? Exacto, rencor sin razón.
¿Era esa etapa del duelo donde se vertía el odio, rencor y frustración? ¿O solo era yo que pedía muy en el fondo de mi corazón que regresaras a continuar lo que se formó? Allí estaba, luchando por no salir a tu encuentro, por mantener frío mi cuerpo, por no desgarrar mi corazón. 
Escribí esto no como un reclamo, anhelo o petición, solo era expresar lo que sentía ese día.

Hoy, a 4 años de tu partida, vislumbro que soy feliz con tu ausencia. Me aferraba a la idea de vivir en lo normal y no estoy hecha de material común. Soy esa fuerza que no se contiene en un jarrón de cristal, o en la ánfora perfecta del matrimonio de esta sociedad. Soy la católica rebelde que te envenena si así se requiere, cava tu fosa y la llena de flores; la procura y hasta exhibe con orgullo las hermosas rosas que han crecido gracias al alimento de tu descomposición. 
Ahora entiendo que debe haber algo de pesar en este silencio que te comparto y respetas la distancia y no pretendes intimar. Se que notas la frialdad que antes era risa y calor; y no te animas a remediar esa situación. Sé que me das por perdida, cada que lees que escribo en otro tono distinto al que use alguna vez contigo. Sin embargo y a pesar de todo esto; sabes que no te olvido. Porque has sido el último bastión de una vida que pretendí llevar en una ilusión.

Ahora soy libre, vuelo y caigo en brazos de quien yo así lo quiera. Me enamoro y entrego el corazón, mi alma y mi profundo amor, solo a aquellos que logran verme tal cual soy. 

Así que concluyo que doy lealtad y un lugar en mi. Y no olvido que es muy fácil soltar a cualquiera que de por sentado todo lo que soy y doy.

jueves, 4 de septiembre de 2025

Miedo

 Abro mi mente sin filtros ante ti, como si hablara conmigo. Reacciono, cierro y me apago. He perdido mi propio y estricto control. Me hablo, me cuestiono y hasta me regaño. No expreso nada hasta no haberlo analizado. Y lo que ha sucedido me da miedo, como el miedo de aquellos que sufren al enamorarse. Miedo de estar contigo y mi mente se sienta tan cómoda que abra la boca y exprese cualquier cosa sin procesar. 

Eso querido mío, es uno de mis miedos más particular.

lunes, 1 de septiembre de 2025

Contigo y sin ti

 Soy libre, depredadora, soy esa parte oculta de bajas pasiones pero en control. Soy tu reflejo, tu amante, tu amiga en la que confías. Soy lo que todos callan pero que en silencio anhelan. Lo que niegan en publico, pero a puertas cerradas soy a la que ruegan. Soy la que doblega egos con dulzura y casi sin ser percibida. Soy la que te embarca en una aventura aunque des pasos entre dudas. Soy la que complace tus deseos porque quiero. La que se postra a tus pies pero nunca será tu tapete. La que dice ser tuya y se pone collar y correa con asombrosa sumisión. Soy la lujuria contenida en un ánfora en forma de pluma. La que te escribe sin un grado de pudor. La que te va mostrando capas de su vida, como muñeca rusa infinita. Soy la que si un día desaparece de tu vida, te hará repasar tus actos para saber en donde la has cagado. Soy la que te ama sin complicarse la vida, porque eso es el amor de verdad, la libertad.

Soy la que se dedica a arañar las puertas de tu mente para dejar huellas indelebles. Soy la que muere despacio entre tus besos y caricias, para revivir con los orgasmos que me das sin escatimar. Soy la que se masturba pensando en ti y te lo dice. Soy esa que a veces olvida que existes, solo para volver con fuerza a donde estás. Soy esa extraña complicidad, y ninguno de los dos sabe hasta donde llegará. Porque no vemos límites en esta sociedad. 

Soy brutal honestidad, el recoveco ideal. Soy esa noche oscura llena de estrellas, ideal para cazar. Soy el aullido y el gruñido de placer animal que hinca sus dientes en presas que se creen cazadores. Soy esa que sigue cuidando de los corazones palpitantes que llevo en mis rizos. Soy la exiliada de Dios, que se columpia en la luna negra buscando hablar con Él de los pecados que ha cometido, y grita su nombre para llamar su atención. Porque soy Su hija olvidada y aún pretendo llegar a Él por el proceso de expiación. Soy la que se confiesa de rodillas ante ti mientras peca con la carne de tu cuerpo. Soy la que desborda el río de tus pasiones y bebe de él con sed de desierto. 

Soy todo lo que crees que soy y aún así me queda corta la definición. Soy para ti, a tu medida, por ti.

Sin ti, solo soy libertad, viento que va, aire que fluye, tifón que destruye, mar en tranquilidad, remanso de paz. Muchos me conocen, pero solo la superficie que quiero mostrar.

jueves, 28 de agosto de 2025

Luciérnaga

 Cada que paso a tu lado, finjo no verte para evitar charlar, pues te veo siempre ahí. 

Te imagino paseando por el bosque, deteniéndote a admirar todo por última vez. Evocando recuerdos y por fin en paz por que el dolor iba a terminar. Te imagino recorriendo todos los lugares posibles hasta que encontraste ese lugar ideal. Atrás de una Virgen de Piedra que alguien puso como altar. Un claro verde y hermoso, con sol y flores, paz y tranquilidad. Estabas muy feliz de haber encontrado por fin ese recinto final de paz.

Creo que decidiste salir a pasear tarde a la noche mientras todos dormían. Una carta en tu pecho y un ligero chandal para la noche fría que venía. Llegaste a tu lugar y recorriste descalzo el pasto frío y te pusiste al centro mirando hacia la noche estrellada. Te recostaste mirando el espacio infinito haciendo preguntas de como podrías llegar hasta allá. Sonreíste y te pusiste en acción. Las varias pastillas que ya habías ido acumulando sin que nadie se diera cuenta que no tomabas tu dosis, hasta la aumentaron pensando que el efecto se estaba acabando. Una a una, espaciando los minutos entre ellas, no había prisa y no querías que tu estomago las devolviera. En la última la pesadez era infinita, las estrellas bailaban en un remolino y sentías que flotabas. Escuchabas los grillos, las ratas de campo y los insectos caminar en tu piel. El sonido lejano de los autos y un perro aullando, como anunciando tu renacer. Tus ojos se cerraron y el vacío llego, no más dolor.

Al día siguiente alguien te encontró. Un perro que paseaba con su dueño te olfateo y luego ladró, aulló en despedida y solo atiné a llamar al servicio de emergencias. Fue una mañana extraña. Preguntas y luego tu hija. Llorando y exigiendo que le dijera que pasó. Vi que la mirabas pero ya no sentías dolor, con una sonrisa te acercaste y la abrazaste, mientras le decías al oído "tranquila, ya por fin terminó mi dolor, lo siento por tanto y tan poco". 

Hoy te he visto más desvanecido, creo que por fin estas viajando a las estrellas. Por ese me he atrevido a acercarme a la Virgen y hablar contigo. Decirte que tu muerte ha sido hermosa, silenciosa y en soledad. Que ojalá yo tuviera tu coraje para dejar atrás toda esa oscuridad que anida en el fondo de mi mar. Te he deseado buen viaje y me has mirado con cariño. Y en un susurro, ya casi sin voz me has dicho: "Todos los viajes son hermosos, aunque estén llenos de caminos escarpados. Disfruta tu luz y sumérgete en tu oscuridad; vive desde ella, no a pesar de ella". De pronto te volviste una mota de polvo, iluminada como una luciérnaga en la oscuridad, flotaste frente a mis ojos y te elevaste a donde iremos todos a parar.

lunes, 9 de junio de 2025

Solo sueña

Grita mi nombre con odio, con rencor,
Suelta todo el dolor, 
el que alguna vez te causó 
amarme sin pudor.

Deja que mis gritos llenan tus pupilas
con colores incandescentes, 
como orugas luminosas
que se arrastran por las grietas de tu mente.

Vamos, abre la puerta 
del recuerdo ardiente, 
para colarme ya muerta 
y dejar un cuerpo roto.

Que la putrefacción destruya
el velo del olvido.
Que ilumine el sucio dibujo
de mis recuerdos escondidos.

Abre las puertas,
que me den entrada
para destruirte desde adentro,
y corromper tu cerebro.

Tu corazón cabalgando
mis lascivos recuerdos,
haciendo que tu sangre huya
a tu envergadura.

No olvides, recuerda.
Vives aquí, entre laberintos
gemidos y sueños.
No vuelvas, solo sueña.

Ama de Casa

Me encontraba contenida a tu lado, fingiendo ser la perfecta ama de casa, inhibiendo mis deseos, esos oscuros deseos. La imaginación galopaba en todas esas comidas con tus amigos. Me imaginaba escenas de atardeceres rojos en esas terrazas al sol.

Recuerdo esa carne asada donde me dediqué a ser la encargada de la parrilla. Imaginaba como uno a uno de los presentes perdían la vida en escenas sádicas. Sus caras pasmadas al ver como lanzaba al vacío al que más me fastidiaba. Su esposa corriendo a la orilla gritando su nombre, y yo, con singular alegría le comentaba: "Anda, deberías alcanzarlo". Mientras la empujaba con una sonrisa. Intentaban detenerme pero un cuchillo lanzado con destreza derrumbaba al  anfitrión. Asustado el resto corría. ¡Ah, pero que sorpresa! Las escaleras estaban cerradas y el ascensor no funcionaba. Previsión, es la clave de un buen evento. Uno a uno caían en mi espiral de horror. Los hombres perdían por el miedo y no saber actuar frente a este tipo de situación. Después me arrepentía de pensar en eso, porque ¡Qué tonta! ¿¡Cómo podía pensar que dos cuerpos cayendo del último piso no llamarían la atención!? Odiaba esos lugares donde vivían, llenos de gente, miles de departamentos y yo añoraba la soledad de un bosque y los refugios que daba para mis más atrevidos sueños. Mi extraña sed no era apaciguada y yo estaba comenzando a llenarme de una oscuridad incontenible. Fantaseaba con cualquiera que no me agradara, cuando en realidad debía ser alguien que mereciera el sufrimiento. Me contenía al máximo.

No buscaba a nadie en particular y como cualquier regalo, llegó de sorpresa. ¿Quién pensaría que sería ella? Era igual que yo. No, mejor. Emanaba esa extraña sombra. Me daba escalofríos estar a solas con ella, sobre todo por como me observaba. Yo era su presa y me subestimó. Nunca supe cómo es que llegó a ese tu grupo de amigos. Me sorprendía que nadie se diera cuenta de como nos observaba. Estudiaba a todos y se anotaba mentalmente que haría con cada uno de ellos. No se limitaba y ella si sería capaz de acabar con todos. 

¿Recuerdas el viaje que organizó? Yo estaba sorprendida que aceptaran con tal alegría su invitación. ¿Una casa en el bosque? ¿A la entrada del invierno? En un país que no haría mucho por la desaparición de unos cuantos turistas. Intenté poner los mejores pretextos para no ir, y tu insistías en que debía ser más flexible y socializar más, que le haría bien a mi "extraña soledad". Recuerdo que ella quería jugar conmigo, hacerme enojar y así poder ser más fácil de cazar. Comenzó a buscarte, acosarte, hasta que tu cuerpo cedió. Se acostaba contigo y dejaba la suficiente evidencia para que yo cayera en esa simple trampa. Repito, me subestimó. Fingí muy bien los celos que sentía por ella y tu te molestabas como si fueras un santo, y tus amigos te aplaudían en silencio. Eso te hizo sentir grande, poderoso y yo solo fingía sufrir con las esposas. Y aún así te quería, por esa sensación de normalidad que me dabas.

Confieso que la escena de sexo entre ustedes fue la mejor pornografía que haya visto. Me toqué al verlos, como te dominaba para que hicieras lo que ella quería. Arrastrarte en el piso como perro, con una correa de satín al cuello, jalaba de ti para dirigirte a su sexo, húmedo y anhelante por correrse entre tus dientes y lengua. Adoré ver como con las manos detuvo tu cabeza y no dejó que salieras de ahí hasta que ella quedó satisfecha. Me excito escuchar tu lengua chasqueando en su clítoris y escuchar como salivabas como un perro hambriento. Los gemidos de ella llamándote perro, y dando indicaciones: derecha, izquierda, muerde fuerte, lame perro, lame, no te detengas. Cuando hizo que lamieras toda la humedad que emanaba de ella: bebe el agua que provocas perro, calma tu sed. Te denigraba y tu eras feliz, como perro que maltratan pero que tiene hambre del jamón que a veces le dan. 

Después de eso dejabas notar tu anhelo, el deseo que ella generaba en ti con una sola mirada, con un gesto. Sonrisas llenas de complicidad y mi magistral actuación de celos. El día del viaje llegó, planeado a la perfección. Todos llenos de ilusión. Las esposas fingiendo alegría, compadeciéndome y protegiendo a sus maridos de esa pérfida mujer. Entre falsas lágrimas y caras de desdicha, a mi me causaba cierto placer el saber como el infierno estaba por caer en todos ellos, incluido tú, mi amor. Aunque también intuía que me estaba guardando un lugar especial.

Llegamos a la imponente casa, en medio de la nada, sacada de película gringa de navidad. Tú, amor, como buen perro, cargando sus cosas y dejando en claro que este era el fin. El resto lanzando miradas de pena y sonrisas lastimosas. Sin embargo, era un día muy feliz para mi. Mis ganas de cazar estaban a flor de piel, anhelando la adrenalina. La primera sorpresa que te llevaste y hasta fue para ti una alegría, no permitir que entraras al cuarto que nos habían asignado. Antes de abrir el cuarto volteé a verte y en ese largo pasillo lleno de tus amigos, dije: Ya no quiero seguir contigo, esto llegó hasta aquí... Perro faldero. Lo que más te sorprendió fue ese fría sonrisa y la mirada llena de fuego, como si te enfrentaras a algo mortal, lo cuál te hizo dar un paso atrás. Adoré ver tu miedo y vergüenza, y en ella, ver desarmado su plan teniendo que compartir el cuarto contigo. Porque ¿Cómo no lo iba a hacer? Todos sabían. 

Mi plan estaba trazado, escudándome en el ama de casa que sufría. No cené con ustedes, fingiendo llorar en mi cuarto, cosa que solo hice por unos minutos y luego un loop de un mix de sollozos en audio. Pasé una noche placentera sin ti, a pesar de que ella trato de entrar a mi cuarto. 

El siguiente día siguiente, tu actividad favorita, "hicking", putos anglicismos. De regreso por la tarde, me encontraba siempre al final, ya nadie me esperaba porque siempre hice notar que odiaba el ejercicio. Cuando en realidad, lo que odiaba era compartir la naturaleza con un grupo de personas, ruidosas y molestas. Aprovechando esto, me desvié del camino, me adentré en el bosque hasta llegar a una cabaña que era mía desde hace mucho tiempo. La única recomendación que escucharon de mi parte fue ese lugar hermoso y alejado de todo, a 80 km de la ciudad más cercana, cosa que a ella le convenía. Todos sabían que esa noche nevaría. Así que cuando se dieron cuenta de que no regresaba, ya era tarde para irme a buscar, eso creo yo, o simplemente se levantaron de hombros después de fingir preocupación. Y tu dijiste, "ya llegará, siempre regresa, como los perros", todos rieron.

La nieve constante y suave fue cayendo toda la noche, estoy segura que todos pensaban que moriría congelada. La ropa para senderismo no era adecuada para una noche de nevada en el bosque. 

Refugiada entre los árboles, me senté a escuchar los gritos al amanecer. El frío era casi imposible, pero el deleite de la sinfonía era estimulante. Con un sonrisa enorme, extasiada, con la mirada perdida, no me di cuenta del lobo que me acechaba hasta que lo tuve a un lado, gruñendo. Lo único que pensé es que todo mi plan se arruinaría, morir era lo de menos. Cerré lo ojos y sentí su nariz fría en mi cara. Dejó de gruñir y se acostó a mi lado. Me quedé recostada un largo rato con el a mi lado, hasta que metió su nariz en mi mano para que lo acariciara. Era enorme pero se comportaba como un animal domesticado. Después de eso, se fue. El estar cerca de algo tan salvaje y mortal me hizo perder todo el frío que sentía y aumentar mi concentración en el plan. 

En fin, basta de detalles y vayamos a la noche, donde dejé que ella hiciera la siguiente parte. Esa noche ella había planeado jugar con todos, cazando a cada uno. Apagó cámaras, desconectó baterías de autos, y cortó la luz. Perfecto, más que perfecto. Me pude acercar a la casa sin ser vista, y me dedique a observar. La chimenea arrojaba luz pero hacia que las penumbras fueran más profundas. Los incitó a tomar vino, y lograr una ventaja sobre los maridos, las esposas eran presa fácil, frágiles. Condenó mucho el abuso de venenos, pero admiré la técnica de la droga natural, de hongos un poco más raros de lo común. Los alérgicos muriendo por anafilaxia. Me encantó el uso de alcohol un poco adulterado y fingir ayudar con las personas que iban vomitando. Muy feo eso de morir por tu propio vómito. Y finalmente, esos que salieron desnudos corriendo porque estaban alucinando cuando la vieron con esa mascara de demonio, y pensaron que era el día de su juicio. Y al final dejaste a tu animal domesticado, esperando a que yo llegase. 

Cerca de la casa, dejé mi chamarra bañada en sangre, con una conejo muerto dentro. Esperando que los lobos lo olieran y pasearan como la noche anterior frente a la casa con el premio en el hocico. Y los lobos aparecieron. Por lo que los pobres que salieron alucinando fueron atacados, y maldita sea, te ayudé en eso. Pero tuve suerte mi lobo (que osadía la mía de llamarlo mío) dejó la chamarra cerca de la puerta. Al verla pude ver tu decepción, el berrinche y tu ira. Entendí que todo esto era para mí, por mi. Pura emoción me embargó, el objetivo deseado era yo. No te tragabas mucho el cuento de ama de casa desvalida que fingía ser ¿O sí? ¿Y solo me detestabas más que a los demás? Solo me detestabas, sí, eso era.

Ay amor, estabas a punto de perder la vida, cuando entré yo. Mirada sonriente, silencio en la casa. Ella a tu lado a punto de asfixiarte, que eso le excitaba. Me acerco a ella de tal forma que mi sombra se proyecta hacia ella. Trata de levantarse, la empujo y pierde el equilibrio. Cae de espaldas, sin poder levantarse, caigo a horcajadas sobre ella. Cuchillo en mano, su mirada de odio, lucha y forcejea para lograr asir algo, lo que sea para defenderse. El lobo se acerca y gruñe cerca de ella. Se queda quieta, se petrifica y grita. Clavo el cuchillo, mi corazón se acelera y su mirada se apaga. Cierro los ojos y respiro profundo el frío que entra, escucho el silencio y el lobo comienza a aullar. El resto de la manada se une a él y me regocija sentirme parte de ellos. Me levanto y le digo: "es tuya, es mi regalo". Muerde su cuello y la arrastra afuera. La manada se aleja con diversos premios y la nieve es roja, es hermosa la vista a la luz de la luna. Finalmente te veo, alucinando, queriendo alejarte de mi, gritando con cada paso que doy "BRUJA, SUÉLTAME, NO SOY TUYO". Y eso es lo que siempre has pensado cuando en realidad la que nunca fue tuya fui yo. 

Esto me enseña a que el mundo de parejas, dulces y tiernas, estables y duraderas tan llenas de mentiras, no son para mi. Que lo mío es la naturaleza, la soledad y la fortaleza. Me gusta ver de lejos ese mundo tan perfecto, pero que nada tienen que ver aquí. Recito esto a tu oído, para que no te equivoques en pensar que tu jaula era para mi. Te arrastro afuera y comienzo un incendio, que la casa arda, que tu mundo arda mientras me alejo. Dejarte vivir es peor que acabar con tu vida.

Regreso a mi mundo, quemo tus recuerdos, me limpio de ellos y duermo. Todo mundo piensa que he muerto. La mejor manera de borrar mi presencia de la humanidad que te rodeaba y hacer que mis últimos momentos a tu lado fueran una pesadilla que pensabas había sido influencia de las drogas que tomaste. Después de años para apaciguar tu alma, me escribiste un correo ofreciendo disculpas pero culpándome de tus decisiones, pensando que estaba muerta. El ego que mantenías. 

Fue una muerte discreta la tuya, casualmente escribiste un segundo correo diciendo que en realidad sufrías y no podías seguir con estos recuerdos. Saltando del 15vo piso de tu departamento. Caso cerrado. Nadie sospecha de los muertos. 


viernes, 6 de junio de 2025

Sobrepensar

Esto de sobrepensar es protegerme, cuidarme, amarme. Sobrepensar es seleccionar el cuerpo que tengo, que disfruto y que no quiero compartir. Porque tengo miedo al rechazo, al desprecio. Aunque luego pienso y reacciono que no hay hombre que aunque sea exigente y me vea desnuda rechacé lo que ya ha deseado tener en sus manos.
Me abrí a sentirme segura, confiada y apreciada por muchas cosas más importantes que el cuerpo de 49 años que tengo. Me animé a besar esa boca que me ha hecho reír y sentir cómoda con todo mi bagaje y mi amor por esa libertad que pocos entienden y que casi nadie quiere.
Me sentí plena al darme cuenta que la piel combina y se siente nueva al recibir caricias que hace un tiempo no buscaba.
No pensaba que ser tu amiga sería tan grato a pesar de estar en el mismo espacio de todos los días. 
Ahora dejo esto para que leas lo que has provocado con una charla amena, confianza plena, y caricias que doblan las piernas. 
Por favor, me gusta que me lean, y más sabiendo que es excitante para los que te rodean. Dime qué esto ha sido un placer para los tres.

martes, 7 de enero de 2025

La Sonrisa

La sonrisa también tropieza. Lo hace cuando se topa con una boca adusta y fría, intransformable al bien, sin sentido de empatía.

A veces me gusta viajar al pasado. Ese donde la soledad era oscura y el dolor y angustia carcomía la piel. Ese, donde tu melancolía exaltaba la mía y nos volvíamos un mar de tristeza. Un cuarto lleno de sombras y grietas por doquier, donde nos escondíamos el uno del otro y solo volaban papeles con frases hermosas llenas de espinas. Me gusta volver de vez en cuando a esos lugares donde la oscuridad que habita el sótano de mi alma sale a jugar. Ese dolor que nunca se va y solo dormita en las penumbras. Hasta que algo lo despierte y seamos tu y yo nuevamente escondidos en esas palabras tristes que teníamos. Visito estos lugares tan escondidos que casi se olvidan, para expresar un te extraño sin saber a ciencia cierta si es la presencia o el sentimiento que provocaba ese encuentro de dos soledades tan oscuras y hermosas como las nuestras. 

Te he robado palabras para empezar este te extraño tan raro, tan lejano, tan atemporal. Debes estar tan lleno de luz que como yo, has dejado de escribir con dolor. 

Hasta la próxima terrible soledad, de donde tal vez no salgamos más.