martes, 20 de octubre de 2026

Tatuaje

Soy ese tatuaje que indeleble se quedó grabado en tu memoria. Como todos esos que ya carga tu piel y que no sabes quien eras cuando comenzaste a entintar tu cuerpo. 

Primer fui la imagen prístina y colorida de lo que querías que yo fuera. Era la batalla perdida que de niño te dejo frustrado y ahora la oportunidad de redimirte se presentaba conmigo. Yo era la carrera bajo la lluvia para guarecerse bajo un enorme pino en el bosque, la sonrisa y risa, mirándonos a los ojos, empapados, para después besarnos tiernamente. Elevando el fuego fatuo que nos rodeaba a hoguera de inquisición. Cayendo uno en brazos del otro, sin mediar las consecuencias y el porqué de esta extraña pasión. Con sexo tan ardiente y perfecto de pareja que se conoce de hace años, que sin palabras el otro entendía la siguiente caricia. 

Recuerdo tus ojos miel antes del beso bajo la lluvia y haber preguntado tres veces tu nombre porque no entendía lo que decías, así de nerviosa me tenías. Seguimos varios meses y casi un año duramos uno al lado del otro, viendo como los colores perdían intensidad hasta que se volvieron una lluvia en la ciudad gris y llena de asfalto, donde ya no corríamos de la mano. El refugio ahora era un café con silencios en lugar de galletas. Donde la incomodidad se palpaba en cada sorbo y hasta se escuchaba a las mentes tratando de decidir si romper el silencio, o quedarnos en nuestras esquinas por temor a enfrentarnos.

Ahí, en esos momentos de indiferencia, mi tatuaje deslavado en tu cabeza se preguntaba cuándo acabaría en el olvido. Y hoy sigo dando vueltas por tu cuerpo como bacteria camuflada con tu flora. De pronto acaricias esa parte donde aún queda algo de color de lo que fui para ti un día. Te preguntas donde te encontrarías de haber refrescado las líneas con nuevos cartuchos de tinta, enfrentando el dolor que causa renovar un dibujo y convertirlo en mural de la parte más triste y dichosa que has tenido en tu vida.

Por un momento lo intentaste porque sabías que solo conmigo podrías llorar el dolor tan grande que cargabas en el pecho. Estuve a tu lado sin rechazarte, te acune con cariño y todo el amor que soy capaz de darte, hasta que dejó de doler y te enfrentaste a que otra vez jamás podrías controlarme. Porque sabías que siempre me escapaba entre las rendijas que tu dejabas desatendidas. Y nuevos paisajes aparecían en tu vida. Yo, consternada, dejé que te alejaras. Aún no comprendía mi propia naturaleza, cuando tu ya me tenías catalogada. Me pediste silencio y lejanía sin decir una sola palabra, siempre he sido buena para leer lo que no se dice en voz alta. 

El amor que te tengo aun existe por que no se mide, no necesita control, ni sacrificios que vacíen, no invade y no exige. Ese amor sin apego es el que se tatuó en tu alma. Y ahora, cariño, te acaricio de lejos y a veces veo que quieres romper el silencio y acortar la distancia solo porque has acariciado el dibujo tatuado de tu vida a mi lado. Con la cruel esperanza de que el para siempre exista entre dos personas que ya no recuerdan quienes eran en la primer lluvia donde se besaron en ese bosque de asfalto, hace ya más de 25 años. 

jueves, 3 de septiembre de 2026

VENENO

¿Te das cuenta que buscamos ternura entre dientes afilados y sonrisas maliciosas? ¿Entre datos fríos y mentes rotas? Buscamos dolor pensando que es amor y creemos que nos aman. Encontramos golpes en lugar de caricias y confundimos los dos. Dejamos que las líneas se desvanezcan. Doblegamos nuestros propios límites y continuamos tomando lo que nos hace daño. Es el veneno que nos mata el alma poco a poco y aun así lo disfrutamos. Ella, escuchaba la voz en calma que dilucidaba, parecía que no se dirigía a nadie en particular, y continuó escuchando.

Primero fue una sonrisa y luego risa. Luego llegaron las caricias y comenzaron las fantasías. Poco a poco tomando el control que cedían. Continuó el juego de hacer sentir especial al otro. De tener a esa persona embelesada. De pronto los días soleados y sus noches estrelladas, comenzaron a estar ensombrecidas, como si pasara una nube por sus ojos y ahí aparecía un gesto adusto cuando antes había dulzura. 

¿Nunca viste la mirada vacía? Esa mirada que no concordaba con sus palabras y caricias. No, ya estabas demasiado adentro del abismo para distinguir lo que no cuadraba. Y así todo empezó a cambiar. Llegó el dolor como pequeños cortes. La palabra punzante que heria para luego ser curada con palabras de miel. Luego vino la hiel. Silencios prolongados, ausencias estando juntos y al final, las reales. Pequeños momentos donde dudabas de tu existencia.

Arribaron las lágrimas y reclamos, para terminar por sentir que la locura te invadía ¿Serás tu? ¿Estás mal de verdad? La desesperación llegó hasta el momento de discutir en medio de gritos y soltar un bofetón y ahí, su mirada revivió. Se abrió la puerta al demonio que en el fondo observaba y paciente esperaba. Su momento llegó. El bofetón que regresó nublo la vista, pequeñas estrellas desfilaban en la mirada. Vértigo y náuseas, el sabor a hierro en la boca y su olor en la nariz. Ella más pequeña que él, sorprendida de la reacción, lo miró tratando de enfocar su cara, por un segundo vio un monstruo y luego su cara de aflicción. La levantó, le ofreció mil disculpas justificando su acción, y ella lo perdonó.

Ella, escucha esta historia de boca de aquella que está acuclillada junto al lugar donde se desangraba. La figura de una mujer a contraluz, indefinida, oscura, fría; continuó hablando.

Y así empezó ese camino en una espiral decadente de golpes y caricias, de insultos y disculpas, hasta llegar a este momento. Tú, desangrándote y él organizando la desaparición de tu cuerpo. Del otro lado veía una luz que habló y dijo: Te envié muchas oportunidades de salir, te envía ayuda ¿por qué no quisiste tomarlas? El ángel sollozaba y la muerte se levantó observando en silencio. Tomó la mano de ella y dejó de sentir dolor con un último gorgoteo lleno de sangre.

Ella lloraba, aún rogándole a él para que le ayudara, que lo perdonaba. Él la envolvía en plástico para luego emplayarla. La muerte la tomó del brazo y la arrastró sin esfuerzo a pesar de que ella se empecinaba en zafarse de ese apriete que parecía un grillete.

El gato desde el alfil la observaba con la indiferencia de los animales que pueden atravesar los velos invisibles que separan distintas realidades sin que les pasara nada. Ella continuaba resistiéndose a dejarlo. De pronto del apriete frío de la muerte, pasó a un apriete lleno de fuego y dolor. Se detuvo y miró la sombra oscura que la arrastraba con una cadena de hierro candente. Ahí sintió el profundo horror de su final, miro la condena y esa alma gritó NO. La palabra que debió haber dicho en ese primer bofetón.


martes, 25 de agosto de 2026

GURÚ

Déjame ser el Gurú de tu maldad. Déjame tocar esa oscuridad que quieres ocultar detrás de una sonrisa llena de bondad. Déjame retirar con tacto suave la gasa que oculta una de tus sombras más hermosas. Déjame sacarla a pasear, que vea la luz de tus días y tus glorias, que observe que no odias y que se de cuenta que tus miedos no provienen de ella. 

Dale permiso de jugar en el parque de la realidad, déjala retozar en el pasto de la felicidad. Enséñale a observar y disfrutar sin que la culpa de tu bondad la interrumpa, deja que tu cruda honestidad guíe su mano hasta mi oscuridad. Acercala a mi maldad y que sean amigas en el mismo patio de juegos, que planeen, especulen y se diviertan hasta perderse en ello.

Dile que no la quiero domesticar, que solo la quiero ver tomada de la mano de mi sonrisa llena de dientes afilados y lengua viperina. Dile que la quiero ver reir con todo el caos que juntas pueden generar, sin llegar a lastimar. Dile que prometo que a eso nuncan van a llegar.

Ahora, amor, toma mi mano y vamos a soltarlas, quitemos correas y cadenas de bien y mal. Vamos a verlas descubrir una nueva faceta de esta aventura que nos ha llevado a juntarlas a ellas. Observemos como se besan y se contienen la una a la otra porque saben que no se pueden sobrepasar.

Recuerda, cariño, que entre tu y yo las cadenas no existen y la única correa que nos ponemos son los besos y caricias que nos dan la posibilidad de llegar al éxtasis o quedarnos con el deseo de más. No quiero el control, quiero verte volar y compartir el vértigo que provoca el dejarnos llevar por una versión más de lo que somos juntos en libertad.

viernes, 31 de julio de 2026

Ritual de Olvido

Bien puedo ser el poema que atraviesa tus corazas y llega a los más profundo de tu alma. O ser tal vez el aroma que evoca los recuerdos más felices de tu memoria. Puedo ser la música que te hace bailar con alegría, pero también logro ser la que despierta la melancolía. 

Puedo ser el aire frío que hace que encojas los hombros y recuerdes los días llenos de vacío. También puedo ser la lluvia que trae a tu memoria los días en los que te sentías perdido. O el rayo de sol que indica que la tormenta pasó y tu fortaleza sostuvo tú convicción. Podría ser la noche que te rememora los más terribles horrores de tu imaginación, o la luz que asoma como esperanza en un bosque de desesperación.

Amaría ser el beso que te trae a la piel la memoria de la primera vez, o ser el bofetón del primer desamor que abre un profundo dolor en tu corazón.

Sé que solo soy el espejo donde miras el reflejo que a veces amas y otras observas como una terrible distorsión. Apartas la vista y regresas para poder ver lo que duele y necesita el cariño que esa vieja cicatriz dejo.

Se todo esto porque del otro lado del espejo veo en el reflejo lo muchas pieles que tengo y entre los pliegues asoman las más obscuras sonrisas a las que me rindo y acepto.

Todo esto para decir que si un día desaparezco, no olvides que fui el más terrible y horrible reflejo, el que te decía las cosas con ácidas sonrisas, desdeñosas miradas, y un ego desmedido lleno de rizos sangrientos. Que al final te hacía pensar que no eras tan malo y te vestías en un manto de santidad. 

Recordarás la sonrisa torva, mi mirada vacía y las palabras llenas de ponzoña que salían de mi boca despreciando, menospreciando, humillando y maltratando a quien no ha tenido la suerte de aprender a amarse por arriba de la línea de la desesperación. Recuerda la crueldad que en mi habitaba y hasta que grados llegó.

Con esto podrás olvidar que deseabas rendirte entre mis palabras lascivas y la imaginación que a ti acudía ávida de acción. Lograrás dejar de lado el olor de mi piel y la sensación en la punta de tus dedos. Las sonrisas que te provocaba al ver cuánto amor contenía esta alma abandonada por Dios. 

Así acaba esta receta de olvido para esta mujer que desdeña con veneno, hasta que su amor etéreo se escape por las grietas de tu memoria y puedas llegar a decir cuando escuches mi nombre: "¿Quién?". 

No olvides leer este ritual bajo la luna negra, mientras miras al cielo y susurras mi nombre completo al viento, sostén tu posición aunque escuches risas y no voltees aunque sientas caricias. Completa el ciclo hasta el párrafo anterior y quema todas las palabras que algún día te escribí, no olvides ni una. Y así cariño, se acaba la bendición de haberme tenido en tu vida, dejando de sentir que vives atrapado en un maldición.

martes, 21 de julio de 2026

Deidades

Se escuchan silencios, donde animales nocturnos aúllan y susurran, pasando a su lado sin ruido, como muestra de respeto a las lagrimas de una deidad caída en desgracia por un mortal cariño.

Por segundos mira fijamente a la muerte para retarla a tomar su mano. Pero la ignora y prefiere abrazar al lobo más viejo de la manada. El cuál aullaba al lado de ella cada que lloraba. Aumentando el dolor de continuar caminando sola. Las deidades no mueren, sufren; le recuerda la muerte con una sonrisa.

Continua su camino por el bosque nocturno, donde la luna le lanza miradas que hacen brillar los corazones en sus rizos demacrados. Se aferra al más fresco de ellos y lo acaricia con ternura y enferma de celos cuando siente que los latidos por ella han cesado. Se enoja consigo misma y destroza el corazón cerrando el puño con fuerza.

Saborea la sangre que escurre por sus dedos, sintiendo el hierro mientras escucha el grito del alma condenada que acaba de ser arrastrada al infierno. Se sonríe de ello y lanza carcajadas desdeñosas, mientras se arrepiente de ello.

Se detiene a llorar nuevamente por esa gran soledad y miedo que le invade por no volver a ser venerada, nublando su pensamiento. No piensa correcto, desborda emociones bajas, inferiores a los de una Diosa adorada. Ahora se enfrenta al silencio de averiguar quien es sin el reflejo del oro que rodeaba su monumento. 

El ego maldito de un cuerpo sin muerte, a la vez sin vida, lleno de grietas profundas provocadas por seres que aman con frialdad y dureza. Se cubre de hielo y busca derretirlo con la cercanía de los lobos que no dejan de seguirla en ningún momento.

Esa deidad cada vez más muerta que viva, pierde el control de sus heridas. Corre de noche y sigue gritando a un Dios Verdadero que la ignora, la mira de reojo y en su dureza no se compadece de ella. 

¡Mírala! Perdida en el torbellino de emociones que ya no controla y solo desea llegar a las ruinas de la memoria perdida, de los días que fueron su gloria. ¿Te compadeces de ella? 



lunes, 25 de mayo de 2026

Tu Cumpleaños

El 25 de mayo de 2026 no se vivió fácil, sin la llamada anual de horas entres risas y lágrimas, entre besos y caricias mentales, de te quieros y te extraños llenos de amor. Sin ese amor impoluto de complicidad, honestidad y crudeza. Donde decir lo que opinamos no significa ser cruel, significa que nos conocíamos tan profundo que teníamos ubicada cada grieta, tanto las que han cerrado como las que aún supuran. Charlábamos de las nuevas heridas llenos de lágrimas, de las viejas que sacaban sonrisas, de las que aun sangraban a pesar del tiempo. Y al final de la llamada, el te amo eterno que nos prodigábamos sin miedo al rechazo, a que nos lastimaran, a que se aprovecharan. 

Tú, el amor de mi vida. Este es el último año que te festejo con palabras escritas, rindiendo homenaje a este amor tan eterno e infinito que me lleva a creer que seré la viuda perfecta de antaño, menguando en rincones oscuros, camuflada en negro, llorando en silencio, arrastrando la mantilla de encaje en cada paso lleno de sufrimiento.

El mundo exterior no es digno de mis lágrimas, de mis lamentos y mi profunda tristeza por ti. El mundo exterior no se toma la molestia de pasar de la sonrisa y la alegría que prodigo a otros. Ni siquiera los que dicen conocerme se ocupan de este corazón que sangra por momentos. Me encierro contigo en un cuarto reviviendo momentos, charlas y lo hago mi sustento.

Volqué mi amor por ti en la alegría de alguien que merece ser querido por este corazón espinoso que no se abre a cualquiera. Pasé hermosos momentos, y de reojo veía la sombra de tu recuerdo. Se que viste que no pude evitar llorar por ti en el momento en que me encontré sola y no pude dejar de sentirme sola, tan sola como el vacío entre galaxias que existen en el universo.

Sin ti me siento incomprendida, soy la que esconde su vida imperfecta y muestra solo lo que le interesa. La que nadie realmente escucha porque habla demasiado pero no dice nada, pero que es la escucha perfecta de todas las vidas que toca. La que creen conocer pero se sorprenden cuando conocen algo de ella que no encaja en sus vidas. La que dan por sentado en sus vidas y cuando desaparece y la buscan no encuentran respuesta. La que se disfraza con cada persona para ser complemento de ella, y que para nada es mentira, ese disfraz y todos los que me pongo son parte de mi verdadera naturaleza. Es solo que contigo era un todo sin tener que cambiar de piel. Me mostraba desnuda sin trazo de pudor, podía perder la cordura y recuperarla un segundo después y no te espantabas de lo abrupto. Y era mutuo. Éramos un libro abierto el uno para el otro, podíamos cambiar la página y llegar al capítulo que queríamos leer, no había reticencia, ni duda alguna. Nos dejábamos hojear como libro en estantería de librería perdida.

Ahora, sola, sin ti, me vuelvo precavida, fría y a veces vacía. Porque no hay una red que me sostenga en el momento de caer por los precipicios de la confianza defraudada, del amor no correspondido, de la herida de abandono que sufre con cada conexión humana que establece mi alma. Se acerca mi cumpleaños, el que no recibirá tus cálidas palabras llenas de dulzura y sabiduría. No hay hombre que comparta contigo la sapiencia de saber tratar a esta alma penante, de amarla en plenitud, y a veces pienso en tus palabras: No saben lo que pierden por pensar con el ego de hacerte rogar. 

Tus palabras enalteciendo mi alma aún resuenan: Mujer como tú, con la falda muy corta, la lengua muy larga, que cualquiera que pase una noche contigo necesita 500 para olvidarla, y eres mía y eso amor de mi vida, es presumir demasiado. Yo solo me reía a carcajadas, sabiendo que te robabas palabras de Sabina porque decías que nadie expresaba mejor lo que sentías por mi, que ese vejete español al que tanto admirabas y del cual yo estaba enamorada.

Entonces, vivir sin ti, es vivir a pedazos, retazos, incompleta, porque no puedo quitarme todas las pieles que he creado a lo largo de mi vida hasta llegar a ese centro que si bien es oscuro, brilla como una estrella.

Al final lo que quiero decir es que esta, de las últimas oraciones lanzadas el universo palpitante, te alcance hasta el origen al que todos regresamos, a ese "caldo" de energía que esta católica empedernida llama Dios. Al cual a veces le grita por su nombre para provocar su ira y que por fin me condene para acabar con este dolor. Pero no sucede, así que imagino que tendré que esperar al juicio final en alguna esquina de este nuestro hogar que se ha quedado sin vida.


miércoles, 25 de marzo de 2026

La Espera

Tengo el deseo contenido cada que estoy contigo. Anhelo tu piel dorada, tu boca fresca besando mi boca, saboreando las ganas que aún provocas.

Quiero tus manos tocando mi piel, tu mirada lasciva rodando por mi cuerpo y por cada pliegue que encuentres en él.

Quiero ser tuya por unas cuantas horas, rendirme a tu lujuria que nos condena al infierno. 

Postrarme ante ti como si fueras el amo perfecto. Quiero ser tu sumisa y verte a mis pies porque vas a llegar a mi sexo.

Quiero sentir la urgencia del orgasmo y seguir jugando. Llenarme de tu olor mezclado con el mío. Dejar de fantasear contigo y tenerte dispuesto.

Cabalgarte y entre gemidos decir tu nombre, mientras olvido el mío. Comerte la boca y así mismo tu miembro, que duro y húmedo toque mi voz hasta llegar a la arcada.

Es natural este deseo que surge cuando te pienso. Te imagino en mil escenas porque me has dado permiso de ello y a veces te veo como espectador de mis propias pensamientos.

Y te sigo esperando con paciencia de santa, expectante de que tu deseo se pose por fin en mi piel después de tanto tiempo.

Porque he de confesarte que provocas continuar en el tiempo. Aunque no muero por ti, ni soy un lamento y tampoco sufro si un día te dejo sin miramientos; se que esto que te escribo eleva tu ego pero no te quita el sueño.

Me entrego a ti porque quiero, en palabra, obra y pensamiento. Y ahí aparece la católica que blasfema, que te escribe 3 palabras que deben ir en plegarias. 

Palabras que regalo a un hombre común como tu, pero que sin ropa y al calor de la pasión, lo encarno en un Dios, de esos antiguos que ha olvidado el tiempo.

Así que dime, cariño ¿Cuándo llegara ese momento?

martes, 10 de marzo de 2026

El Colibrí

El 6 de marzo de este 2025 es hito que marca nuestra vida y sigo diciendo nuestra porque aunque lejos, la compartíamos. En un despertar agreste, con angustia y dolor has decidido irte y soltar. Miraste con lágrimas en los ojos el molde que te contenía, le diste gracias por tanto y pensaste "¿Qué más?". Mientras una mano fría guiaba tu andar.

Yo me pongo a pensar que será de los fantasmas cuando las casas se derrumben, cuando nadie más les diga te quiero o que los extrañan, cuando la humanidad al final se apague y no queden ni migajas de su grandeza. Me pregunto por un segundo que pasará conmigo cuando nadie más escuche mis lamentos y comienzo a imaginar. 

Caminaré por los bosques húmedos sin ruidos humanos, solo los murmullos de la vida silvestre y las gotas de lluvia cayendo. La neblina avanzando y la noche llegando. Ahí estaremos juntos ángeles caídos, almas bondadosas, monstruos etéreos y dioses olvidados en una sinfonía de lamentos apagados.

En un arranque de franca rebeldía, de aquellos que me caracterizan, volvería a la vida en un fugaz colibrí, como aquel que sostuve ese 6 de marzo en sus últimos momentos de vida sin saber que eras tú el que se despedía. Al que le dije que dejará de batallar mientras lo abrazaba contra mi corazón. En esa frágil vida reencarnaría, para morir cada noche al dormir y renacer en cada amanecer. Viviendo cada aleteo sabiendo que pronto he de morir, probando las mieles de cada flor. Y así cada día hasta volver al ciclo de lamentos de alma perdida.

Debo decir que he de pedir que me lleven a un bosque a morir, me entierren junto a un tronco caído y que mi alma habite ese espacio. Que se haga amiga de las bestias y flores, mientras me lamento no estar a tu lado en el mar donde te han sepultado. Porque no se que haría entre ballenas y moluscos, perdida en las corrientes, creando tifones para encontrarte. Cuando sé que no estarías entre tiburones ni pingüinos, porque tu has ido al cielo que no me incluye a mi.

Estoy consciente que soy una católica pecadora, que merece el infierno, pero que hasta ese lugar me rechaza por no estar a la altura de ninguno de sus círculos, aunque yo diga que sí, que Cleopatra y Marco Antonio me esperan con lujuria. Entonces me quedo en el limbo de la tierra, lamentando tu partida, deseando que el mundo explote para comenzar a vagar por el universo como mota de polvo, hasta fusionarme con alguna estrella o hundirme en un hoyo negro hacia otra dimensión.

Y me parece inaudito que aunque no me mueva, la constante de mi camino sea el cambio drástico. Donde la vida y la muerte se conjugan en una danza hermosa y oscura a mi alrededor. Ellas me sonríen mientras giran y miran. Una toca mi hombro y la vida hermosa y rolliza, me abraza con su amor, su pecho suave y materno me hace sentir el calor de las posibilidades que se abren en este nuevo mundo. Me pide riendo que me adapte a los vacíos que quedan aunque sean de cariños que apenas rozan el corazón. Me lleno de lágrimas y me besa en la mejilla para decirme al oído que pronto habrá algo mejor. Yo solo pienso qué puede ser mejor que tu. Ella escuchando mis pensamientos mira a mis ojos y dice: Lo diferente muchas veces es mejor.

De pronto siento el revuelo de soltarme y aparecer en los brazos de un ser cadavérico que me sonríe con cuencas vacías y sin embargo veo mi reflejo en ese par de pozos sin fondo. Bailando en hermosa armonía, con la extraña sensación de calor a pesar del frío de ese cuerpo, sus labios casi fantasmales rozan mi oído y ante el escalofrío aprieta más su cuerpo contra el mío y dice: Al final todo va a estar bien. Justo lo que yo te dije al saber que sufrías porque no querías vivir así.

No he llegado al final de escribirte, porque aunque ya no leas esto, no deja de ser un conjuro que se eleva desde mi corazón hasta los cielos que habitas que se me tienen prohibidos, y no hay red que detenga mis palabras para este amor que morirá conmigo y mi olvido.



martes, 6 de enero de 2026

Saudade

Amor, la época de ahogarse en la oscuridad llegó cuando las ganas de verte y abrazarte se quedaron en la ilusión de estar contigo. Caminar de tu brazo como esas parejas de antaño, como la que alguna vez fuimos, como la que seguimos siendo.

Te extraño, por que este amor perdura, dura y duele, a veces de lejanía física y a veces de silencio crónico. Sin embargo cuando charlamos la distancia se desvanece, el tiempo no existe, no hay espacio. Parece que lo nuestro rompe las leyes físicas conocidas por el hombre. El distante ayer parece que fue a penas esta mañana. Vaya, que cuando hablo contigo parece que te tengo al lado tomando un café, en alguna esquina con sol.

Añoro esos domingos de periódico y café, por que somos viejos y nos negamos a soltar el papel. Nos gusta la tinta en los dedos, el olor a libro nuevo, a libro viejo. Observar en complicidad y luego comentar. Silencios que se aderezan con miradas llenas de palabras. Sonrisas de soslayo por ese culo que ha pasado. Un mundo en una burbuja de dos.

Pedí que nunca me dejaras y mira, a 25 años del primer encuentro en esa bahía que ahora esta muerta, no nos dejamos. Es un pacto sin palabras, con la tinta del silencio y la comunión del universo. ¿Quién necesita una boda, anillo o lazo, cuando tu y yo estamos atados más allá del tiempo?

En verdad no hay día que no piense en ti, aunque tengas un mausoleo de mis recuerdos, yo tengo la memoria que aun no pierdo. Y ahí vives en uno de los cuartos más soleados de mi vida. Hay cerraduras porque a nadie le doy acceso a esto aún siento.

Esta es otra ánfora que uso para guardar el amor que te tengo, que siendo infinito, aún cabe en unas cuantas palabras. Estas letras son solo unas gotas de los que supura mi alma. Que si digo abiertamente lo que siento, las lágrimas me ganan. No es tristeza, es Saudade, el sobrenombre que tengo por ti. 

Tú eres mi Saudade.