miércoles, 25 de marzo de 2026

La Espera

Tengo el deseo contenido cada que estoy contigo. Anhelo tu piel dorada, tu boca fresca besando mi boca, saboreando las ganas que aún provocas.

Quiero tus manos tocando mi piel, tu mirada lasciva rodando por mi cuerpo y por cada pliegue que encuentres en él.

Quiero ser tuya por unas cuantas horas, rendirme a tu lujuria que nos condena al infierno. 

Postrarme ante ti como si fueras el amo perfecto. Quiero ser tu sumisa y verte a mis pies porque vas a llegar a mi sexo.

Quiero sentir la urgencia del orgasmo y seguir jugando. Llenarme de tu olor mezclado con el mío. Dejar de fantasear contigo y tenerte dispuesto.

Cabalgarte y entre gemidos decir tu nombre, mientras olvido el mío. Comerte la boca y así mismo tu miembro, que duro y húmedo toque mi voz hasta llegar a la arcada.

Es natural este deseo que surge cuando te pienso. Te imagino en mil escenas porque me has dado permiso de ello y a veces te veo como espectador de mis propias pensamientos.

Y te sigo esperando con paciencia de santa, expectante de que tu deseo se pose por fin en mi piel después de tanto tiempo.

Porque he de confesarte que provocas continuar en el tiempo. Aunque no muero por ti, ni soy un lamento y tampoco sufro si un día te dejo sin miramientos; se que esto que te escribo eleva tu ego pero no te quita el sueño.

Me entrego a ti porque quiero, en palabra, obra y pensamiento. Y ahí aparece la católica que blasfema, que te escribe 3 palabras que deben ir en plegarias. 

Palabras que regalo a un hombre común como tu, pero que sin ropa y al calor de la pasión, lo encarno en un Dios, de esos antiguos que ha olvidado el tiempo.

Así que dime, cariño ¿Cuándo llegara ese momento?

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Habla