Digo que llevaría el segundo porque es el tomaría contigo en la cama. Sonriendo por pasar la mañana contigo. Por haber amanecido a tu lado.
Es domingo y me atrevo nuevamente a pensar en ti. Porque sí, porque me da la gana, porque me provocas las ganas, porque me ganas las ganas. Las ganas de sonreírte todo el tiempo, de ser tierna sin miramientos, de contarte mi vida sin reparos ¡¡Y que miedo!! Ya lo hago. Y me da pena decir detalles míos, tan míos que me hacen sentir vulnerable de solo pensarlos. Tan frágil y desvalida, que hasta pensarías que solo quiero dar lástima o pena, para provocar tus abrazos. Y recuerdo que con solo acercarme es suficiente para que los abras y me recibas en ellos. No es que necesite cariño, es que me gusta darlo hasta el hartazgo. Y tú me provocas hacer eso.
Interesantes reflexiones surgidas al hilo de un inspirador café y ante la perspectiva de un prometedor domingo. Una lectura muy grata. Gracias por compartirla. Un saludo.
ResponderBorrarEstimado Ángel: miré usted, querido lector, que es domingo y leer las reflexiones de una loca con el café en la mano, acerca de los hubiera del día (tal vez de la vida); y además que deje un comentario y agradecimiento. Eso es un halago y las gracias sinceras van para usted, por leerme. Un abrazo
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