Le voy a platicar lo mucho que he disfrutado su libro. Su pequeño gran libro. Los cargo conmigo como si fuera biblia de bolsillo; acaricio despacio su portada y lo abro. Leo despacio cada letra, la saboreo y termino un poema. No sabe amiga querida como disfruto leerla. Por eso lo hago despacito para que no se acabe, por ser paciente y saborear toda emoción que hay en esas letras. Yo sé que eso fue a sus 19 años, pero ¡Ay! ¡Que bonito siente usted! Y más porque somos amigas; y sí, la siento mi hermana. Como dice usted Hermana de Letras, y ahora más que eso, que tras bambalinas nos reímos abiertamente de nuestras osadías. Y escribo esta carta porque hace poco (usted sabe quien) me dijeron:
"Es que escribir es un regalo hermoso, lleno de cariño, y más cuando se escribe con el corazón."

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