Me encanta ver esas flores que se vencen a la primera nevada, pero renacen en verano. Dulces, fragantes, frágiles y sin espinas. Son de todos queridas y las más efímeras.
Las rosas tan variadas, tan adaptables y fragantes. Tan fuertes, con sus bellas espinas que debes tenerle cuidado. Pero en cuanto la logras cortar de su agreste medio las espinas las quitas una a una, hasta dejarla en jarrón. Potish las considero.
Pero hay unas, raras, exóticas, encontradas en medios extraños. Dulces hasta el delirio. Sin espinas aparentes. Esas dan miedo.
Enamórate de la flor sencilla, de su fragante aroma, de su belleza exquisita.
Enamórate de los bellos colores del verano y la primavera, de su efímera presencia.
Enamórate de las mieles que otorga con delicadeza en un beso cuando la cortas.
Enamórate incluso de las rosas, sus espinas una a una quitas, entre versos y rimas, entre besos y mimos.
Enamóralas a todas ellas, cásate con alguna, anímate cada vez que las veas.
Porque un día te aseguro, te topas con una fragancia dulce que causa ansiedad y atracción sin razonar.
Ese olor que cuando te acercas y miras es una flor tan extraña y singular que piensas por momentos que es única en tu mirar.
Tan única que deseas hacerla tuya, pero solo es distinta a lo que conoces y piensas que no hay otra igual.
Acércate a admirar sus cálidos colores, su verde profundo y su falta de espinas.
Pósate en su dulzura y hazle el amor en silencio.
Aléjate y regresa a ella sin promesas, sin susurros de amor, sin mentiras.
Ten cuidado que llegará el momento en que su dulzura no sea la misma y comiences a suspirar palabras de amor para enardecer su olor.
Regresa, con las promesa cumplidas, que sin ellas, no quisiera estar en tu piel.
Escucha mi advertencia, por favor.
Esa flor en cuanto siente la mentira, espera paciente tu regreso, enardeciendo su olor atrayente.
Esa flor va a doblegar tus besos y mientras sucede el éxtasis de tu deseo, te verás rodeado de barrotes.
Poco a poco serás digerido sin darte cuenta.
El dulce olor terminará oliendo a podrido y cuando despiertes de tu letargo, ninguna flor será de tu entero agrado.
Ten cuidado porque estas flores te digieren despacio con letras de por medio y no sabes lo que es leerte en ellas.
Ten cuidado te pido, porque esa flor puedo ser yo.
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