No me desnudé para ti como otras,
No soy el sexo que buscas,
No soy la sumisa que ahora tienes,
No soy de nadie, ni de ti.
Te ofrecí algo tan grande como yo misma.
Te ofrecí lo mejor de mi.
Te ofrecí cafés y complicidad,
te ofrecí letras y verdad.
Te ofrecí el más sincero amor.
Amistad.
Te dije alguna vez que con eso nunca me ibas a perder
y lo primero fue botarme precisamente por eso,
con tu implacable desdén.
Si escribo no es para ti,
si leo es por ti.
Me da pena que hayas tomado esa decisión
por la calentura de una nueva versión de mi,
más sumisa, más doblegada, totalmente entregada a ti
y más fácil de desvestir.
Sé bien que volteas a verme,
sé bien que anhelas tenerme,
sé bien que deseas poseerme.
Tú, como otros, no me pueden poseer.
Mi letras dicen que "corro con lobos".
Y eso es sola correr.
Piensa bien,
escribes por que amas las letras,
pero lo utilizas como arma.
Tu búsqueda empezó desde antes de que lo notaras.
Una musa doblegada a tus letras,
a tu imaginación entregada,
ese era tu fin.
Me entrego a quien quiero
y aunque te duela el ego,
detestas mi "juego",
tan ajeno a ti
y no entregarme diligente a ti.
Que triste,
que la única que te causo un reto era yo,
la mente indómita que llenaba tus versos.
Podrás pensar que yo soy la enferma de Ego,
pero no lo ves en ti
¿como lo vas a detectar en mi?
Escribo de lo que estoy segura,
escribo aunque sea dura.
No soy orgullosa
y por eso me lees ahora.
Pero me enferma ver,
cuan irreal puedes ser.
Estas son mis últimas letras para ti,
como dije ni como amigo para mi.
Mi vida es mi propio infierno
y tu crees que eso no es cierto.
Me dicen por otros lados
esclava disfrazada de doncella,
doncella con toque de lujuria,
pero no llevo cadenas de nadie
y eso es lo que más les puede.
Y pocos hombros tengo para llorar.
Nadie ve eso en mi,
nadie entiende eso de mi.
Tu que tuviste la oportunidad de estar en mi,
la perdiste por ti.
Hace poco te dijeron.
"El ego es un mal consejero,
destruye amistades, Reinos y amores".
Pero no te dijeron que destruye una parte de ti.
Concluyo diciendo que te extraño,
pero te detesto, por ser tan humano,
tan visceral, tan común.
Te detesto por que juegas con tu familia,
pensando, esto es un juego de seducción
y no te das cuenta que puedes llegar a la perdición.
A mi familia le pasó.
Te veo jugar al conquistador
desde antes de desterrarme,
te veo ahora jugando al novio,
al amante,
bajo las luces del reflector.
Y conmigo podías haber jugado
bajo el resguardo del anonimato.
¿Me equivoco?
Mírate en el espejo a los ojos y di:
No es cierto nada de lo que la maldita Gitana dice aquí.
y al final...
Mi corazón se detiene de luchar...
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