No es que seas mío, es que te rindes a mis pies.
No es que te maltrate, es que te gusta sentir mi poder.
No es masoquismo, es que tu piel blanca le sienta el rojo bien.
No es sadismo, si a ti no te gusta.
No soy fiera, si tu no eres presa.
No soy si tú no estás.
No es impotencia, son las cuerdas.
No es dolor, es amor en demasía.
No es solo amor, es devoción.
No es silencio, es castigo.
No eres débil, eres una fortaleza.
No eres si no estoy yo.
Señores, Señoras
Damas, Caballeros
Amos, Amas
Sumisos, Sumisas...
Todos poetas malditos.
Todos incomprendidos.
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