viernes, 7 de febrero de 2014

Antagónico

Escribo a raíz del silencio que me hace discurrir en pensamientos tan inaúditos como antagónicos.
Voces con personalidad propia que concurren al mismo tiempo en mi silencio.
Una suave y dulce voz que sugiere "Ámalo con paciencia y ternura".
Otra sardónica y dura que ordena "Asesínalo sin clemencia y sangrienta".
Te lanzo a pozos oscuros y malignos para dejarte agonizando en gritos de locura y sufrimiento. Te leo y te releo enclaustrado en esos cuentos oscuros.
De pronto te saco, limpio tu piel con mis manos y paños tibios. Te beso, te dejo inmaculado. Para después amarte despacio y con toda el alma. Con la dulzura de un vida, con la fuerza inaudita de la gravedad de la tierra, con la verdad absoluta de que el universo se expande.
Yo no escucho música de fondo en ninguna escena que describo, para mi la vida se hace sin orquesta sinfónica, sin violines que llorán, ni tambores que rugen. 
Cuando lees observo como tus manos transpiran y tu boca se tuerce o sonríe, dependiendo lo que mis letras ponen en tu mente e imaginas. Me paseo mirando de reojo, cruzada de brazos, esperando tus reacciones.
Y me doy cuenta del amor que me tienes, porque a pesar de sentirte en un pozo y luego en el arrojo de los besos que te regalo. Me dices "Te amo". Entonces entiendo el significado de devoción. Aunque te ganes el pozo de castigo, terminas en mis brazos lleno de mimos. Y anhelo y provoco tus caricias para placer mío. Sustraigo una sonrisa y hacemos risas con comentarios soeces. Entonces, es cuando la devoción se vuelve mutua. 

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