¿Cuantas veces no hablamos de los besos?
Un beso que me eleve hasta el cielo.
Darte un beso que te deje tatuado mi recuerdo.
Besamos y nunca describimos nuestros besos. Mi beso más intenso es aquel que doy con anhelo y sin embargo es lento.
Ese beso que di en un sillón de mi casa. Sentados platicando por horas, risas y recuerdos. El silencio que indica la ocasión de acercarme, por que nunca fui de esperar que actuaran primero. Generalmente voy por lo que quiero, si el otro me da las señales correctas.
Me acerco lento mirando a tus ojos y tus labios, sabes que se avecina y estas preparado casi desde el momento en que llegaste. Pongo mis labios pegado a los tuyos y abro ligeramente la boca para atrapar la tuya con la tenue humedad de mi aliento. Tomo tu labio inferior y lo chupo. Lo aprieto suave y sin dientes. Con mi lengua hago incursión en tu boca y siento tus dientes, que se abren para mi. Encontramos lenguas y jugamos con las puntas, suaves húmedas reconociendo el sabor que nos excita. Guío tu lengua a la cavidad de mi boca y cuando esta adentro la atrapo y muerdo suave la punta. La jalas por menos de un segundo en reacción, pero sientes el placer que te doy y la dejas inerte para que juegue con ella. La chupo y después la suelto, para regresar a tus labios. A besarlos suaves y recorrerlos con la punta de la lengua. La temperatura se eleva. Antes tan cómodos con el frío, ahora el suéter estorba, por no decir que toda la ropa. Me siento arriba tuyo para tenerte de frente y pongo mis brazos alrededor de tu cuello, por que no hay no hay nada más bello que un beso puro primero. De tu cuello paso a acariciar tu espalda, recorro tu espina dorsal y siento los músculos que se tensan en mi recorrido. Sigo besándote suave, con los ojos entrecerrados, por que a veces los abro para mirar tus pestañas. Posas tus manos en mis caderas y me acercas más a ti. Detengo mis manos en tus hombros como niña de 15 años que besa a su novio. Me cuelgo nuevamente de tu cuello y esta vez mi beso se vuelve más apasionado mientras lanzo un suspiro de deseo. Me abrazas fuerte y me aprietas sin miedo a romperme a pesar de mi tamaño, por que sabes que soy fuerte y me gusta jugar rudo contigo. Hacerte sentir que en un abrazo y un beso soy tuya. Aunque sepas que todo termina cuando me visto y te digo Nos hablamos luego, te quiero.
Esto es un beso para mi.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Habla