Desde el momento de cerrar los ojos.
Desde despertar a cada tanto comprobando que estoy a tu lado.
Compruebo, entre abriendo lo ojos, que la vista de la ventana no ha cambiado.
La noche sigue y yo quiero que pare.
La noche sigue y yo quiero ser inmortal.
La noche sigue y por primera vez no quiero que amanezca.
Te escucho acompasando mi sueño.
Te siento latiendo fuerte y sonrío.
Me brotan mil ganas de decirte tanto,
Mil más por demostrarte,
Un millón por decirte,
Dos más por vivirte,
Segundos invaluables de solo mirar tus ojos seduciéndome.
Minutos de besarte y desearte.
Horas de estar solamente abrazados.
Y todo es tan poco, por qué me gusta tanto estar a tu lado.
Ya te extraño.
Extraño tu mirada, tus sentimientos y las charlas de todo tipo.
Cara a cara,
Cuerpo a cuerpo,
Mirándote a los ojos, sonriendo.
Y es repetir que todo es por qué desde ya, te extraño.
Me queda solo una cosa tonta e insulsa por decirte que debí haberte dicho al oído.
Algo que solo debería decirse a los ojos.
Soy una guerrera, pero no me sale, en el fondo soy demasiado humana. Aunque tu me imaginas con un escalpelo en la mano, soy cobarde.
Y aún escribiendo es difícil decirte lo mucho que te quiero sin poder demostrarlo a cada momento.
Entonces, he ahí el por qué desde que desperté, ya te extraño.
Carajo...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Habla