Encerrada en la fantasía de mi imaginación plasmo un "nosotros" inexistente, alternativo. Sopesando las consecuencias de haber caído en el mismo momento juntos. Diluyo detalles y me voy por momentos perfectos que marcaron la existencia de un "nosotros". Borro los problemas y añado texturas. Elimino personas y añado otras. Un te amo no basta y me quedan mejor las escenas demostrando ese amor. Sacrifico personajes importantes de mi vida con tal de mantener el hilo de la historia. Extrañamente me anima la galopante imaginación subversiva, sonrío y voy por el día como si existieras a dos minutos de mi mano. De pronto sin más mi mente se cierra y mira hacia la realidad y me dice callada desde el espejo que no existimos. Me dice que solo soy un simple espejo roto. Me explica con paciencia "No vuelvas, que solo haces que se quiebre más la frágil cordura".
Y recuerdo de todas las cosas que he huído.
Huí de la partida del Viejo.
Huí de una propuesta de matrimonio.
Huí de un gusto por la medicina.
Huí de la dulzura.
Huí de mi misma en algún momento.
Huyo, porque se me hacía más fácil que enfrentar la gran tortura de lo que se cree generaría dolor.
Y actualmente me dirían: "Huye, que lo último que necesita tu alma es otra vez una decepción". Pero me queda una suave voz que me dice en susurros:
¿Y si esta ocasión no huímos?
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Habla