Ahora que quiero escribirte no me sale. Me sale decir cualquier cosa menos lo que siento. Me callo lo que creo del hubiera, porque escucho "eso tu no lo sabes". Sucedió, eso es lo importante.
Me agradeces ser quien soy y no quien muestro ser. Me agradeces dejarte haberme conocido así. Me agradeces el bien que te hice. Termino pensando, en el último libro que leí. Que solté sin querer dejarlo.
Eres el libro más corto, intenso y fuerte que he conocido. Será la edad y la soledad que impongo en mi vida. La fortaleza de estar sola, de hacerlo sola, de no pedir ayuda a nadie.
Tengo ganas de gritar y no hay nadie que me abrace. Tengo ganas de llorar y no hay quien me sostenga en el viaje. Tengo tanto por dar y nadie que lo reciba. Pensé por un momento que tu serías.
Esto es remendar nuevamente el traje. Es armar la coraza fría que me recubre. Es contener la vida que uno entrega. No te entregue todo, te equivocas. Entregue lo que no doy a nadie. Entregue lo más dulce. Pero para amarte te hubiera tenido que entregar todas mis partes.
No deseas perderme del todo, así te va, pidiendo permanencia sin merecerla. Una persona se queda al lado de alguien cuando vale la pena. No me quedo, que tal que algún día me digas "No me imagino siendo tu amigo toda la vida".
¡Que desastre sería!
Deseo en verdad que me pierdas, completamente. Y no logres ni mirarme de lejos. Que te atrevas a leer lo escrito. Que mi recuerdo se evapore en el aire. Que tu condena sea olvidar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Habla