Vaya... La vida sigue y el tiempo se queda en el cuerpo.
Emilio, ¿porqué me das esos sustos?
Emilio, ¿porqué no me dijiste nada antes?
Emilio, ¿porqué te da miedo decirme lo que te pasa?
Emilio, ¿porqué te alejas?
Emilio, ¿que voy a hacer el día que te mueras?
Será que un día me despierte con el corazón roto por saber que ya no estás más a mi lado, o por el beso de despidida en la frente que me has dado mientras dormía. Justo hoy decía que la humanidad sin ti no tiene sentido, que vivir ahora sería solitaria. Ya no me repongo fácil, cada vez tengo más miedo de quitarme la armadura. Y cada día me cuesta menos ponérmela. Son los años y cada vez son más fieros.
Te extraño, como siempre, como toda la vida. El cambio que viene en la tuya será difícil, pero eres admirable. Siempre cambiando de vida y yo sin cambiar de la mía. Las dos son desgastantes. Deberíamos de estar juntos cambiando y hasta me arriesgo a decir que seríamos completamente felices. Vamos viejo, no te desgastes. Este es el momento en el que debes decirme: pendeja, cuidáte.
No hace falta recordarte el amor que te tengo, ¿no es verdad?
Vamos viejo, vas a estar mejor. Vas a seguir haciendo mujeres felices. Vas a seguir sembrando cariño y cosechando amor.
Vamos viejo, tu puedes.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Habla