Pienso en todos los años que caminamos de la mano. Te sigo de lejos y a veces miras sobre tu hombro, como intuyendo mi presencia. Observo tu sonrisa cansada y tu mirada en los recuerdos.
Estuve en tu boda, en los nacimientos de tus hijos, en la muerte de ella. Que por un segundo comprendió quien era la causa de tu misteriosa melancolía. La cuál ella trato de curar sin mucho éxito. Te confieso que me regalo una sonrisa al irse en paz.
Visito a tus nietos; son tan distintos a ti. Solo uno de ellos obtuvo tus ojos llenos de miel. Me pregunto ¿Cómo serían los nuestros?.
Lamento que no me dejes ir. Esa cuerda de culpas y sentimientos que no sueltas; a la que te aferras. Ya han pasado 50 años; yo debería estar con una capa gruesa de polvo en el anaquel más lejano de tu memoria. Yo debería estar en tierra santa, llenándome de hojas. Perdóname; no supe a donde más ir.
Esa noche no debí de haberme ido enojada contigo. Esa noche debí de haberme ido en taxi de sitio. Esa noche no debí haber caminado por esas calles solitarias. Siento haber regresado después de horas maltratada, mancillada, ultrajada por tres tipos a los que nunca vi. Debí haber ido a casa a dormir. Pero siempre fuiste el bálsamo que aliviaba mi vida. Disculpa debí haber sido más fuerte y no depender tanto de ti. Tanto amor me tenías que toleraste amargura y tristeza por no poder aceptar tus caricias después. Tanta compasión tuviste que me acompañaste a tener un hijo que no pedí; y que al aceptarlo como tuyo nació muerto. Nunca pude darte uno nuestro después.
Lamento haberme quitado la vida de forma dramática; en ese viaje llamado "nuestra luna de miel"; lanzándome a un abismo frío para poner fin a nuestro sufrir.
Veo a la muerte rondando tu cama y me pide silencio. Sé que para ti será como ir a dormir.
Por favor sonríe; ya debo marcharme. Yo voy a un lugar muy distinto al que tú perteneces. Veo ya el camino. En ese camino me esperan los tres que cambiaron mi vida contigo. Víctimas y victimarios juntos de la mano; y un bebé que nunca llora pero que cargo en mi regazo. Miro el cielo color cobre sucio, lleno de nubes; y sé que tu estás libre de mí por fin.
Me encanto, esta hermoso, te mando un fuerte abrazo amiga.
ResponderBorrarNickdesconocido.
¡Oh, gracias! Ya te he respondido el DM, pero que hermoso es leer los comentarios directamente en el blog. Gracias por leerme constantemente. Un abrazo y un beso.
BorrarSiempre esa mezcla de ternura y oscuridad que lo hace todo increíblemente bello. Podrías hacer bello un aborto. ¡Empiezo a tenerte envidia!
ResponderBorrarBiquiños.
¿Cómo? ¿envidia querido? ;D
BorrarSerá que es como puse alguna vez en un tweet: La muerte tiene esa extraña belleza que nadie puede ver. Y caray, no se me había ocurrido un aborto. Lo pensaré y estoy casi segura que haré algo con esa idea.
:***