viernes, 21 de noviembre de 2014

Abismo

Me despierto soñando que te tomo de la mano. Lloré hasta quedarme dormida. Y soltar ese sueño duele más todavía. Te siento aún conmigo, escucho todavía tus latidos. Yo sé que lo imagino, te he dejado; tu ya no estás más. Nunca más estarás conmigo, esto fue definitivo. 

Me levanto adolorida. Más del corazón que del cuerpo. El día de ayer ha sido cansado, pero lo que más ha dolido es darte la espalda. Mi cobardía, mi egoísmo; ¿o tal vez sea precisamente lo contrario? Valentía por dejarte y pensar en tu bienestar antes que el mío. No iba a arrastrarte a un camino derruido, donde tengo que poner todo mi empeño para pavimentar y limpiar; hacerlo hermoso. Donde debo mejorar yo para poder tener un nosotros. Vaya, que tu eras perfecto y te merecías alguien mejor. Sí, fue valentía. Pero cada que me digo eso rompo a llorar.

Verme en el espejo no es fácil. Bañarme es difícil cuando siento que por más jabón que use, seguiré sintiéndome sucia por algo que hice. Tomo una pastilla para calmar la ansiedad que todo este evento me ha producido. Cuando la trago escucho mi voz diciendo "Cobarde". Claro, ni siquiera tengo el coraje para sobrellevar una culpa tan grande. Católica de mierda, eso me digo entre dientes.

Que nerviosa estaba; pero pensé que sería más fácil; o que lo harían más fácil para mí. Como cuando Laura me contó su propia experiencia. Aunque recuerdo que ella tenía 16 en ese momento. ¿Que será de todas esas que se decían amigas y ahora me critican? Cierto, que no me importa.

Miro los antibióticos, los relajantes, los "painkillers" (que puta costumbre los anglicismos), la receta y las llamadas perdidas. No puedo ni servirme café sin tener pulso de adicto en recuperación. Otra llamada entrando y no puedo, ni quiero contestar. No sé si lo odio o solo quiero usarlo de vertedero de dolor de una decisión que tomé yo. ¿No dije que estaba mejorando? De acuerdo, un mensaje honesto.

- Esto me sobrepasa. Fue mi decisión y tu me ayudaste a llevarla a cabo. Te agradezco el apoyo, pero no sé si te odio o solo quiero proyectar mi dolor en ti de manera cobarde. Nosotros se acabó. No me busques, no ayuda a todo este dolor.-

"Cobarde". Escucho nuevamente a la que quiere flagelarme y destrozarme por esta decisión. Escucho a la sociedad que solo critica. Escucho a mi religión que me condena y estoy a punto de tomarme más pastillas para adormecer las voces. Me detengo y pienso. 

Esto es mi fondo y de aquí solo queda mejorar. Te pido perdón por no tener el coraje de mantenerte a mi lado, por mi cobardía. Te arranqué con vileza y egoísmo de mi cuerpo. Sentí el momento preciso cuando gritaste por mí. Duele profundamente reconocerlo. Uno debe aprender a vivir con sus decisiones y ésta solo me afecta a mí.

La siguiente ocasión, mi embarazo será alegría y no motivo de angustia. Te prometo hacer el camino para que sea así. Te prometo ser mejor que hoy. Prometo no olvidar lo que he vivido contigo. Prometo volverme la madre que se merece un hijo. La madre que no quise ser para ti.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Habla