Deja que me siente a tu lado y tome tu mano.
Tu mirada se hunde en mi, expectante, anhelante de hacerme reír.
No hay mucho por hacer, te doblegas ante mi.
Tomas mi mano y la besas despacio, recorriendo mi escote y saboreando la piel.
Latidos acelerados liberan la adicción de tu boca.
No te levantes, continúa postrado a mis pies.
Relájate, voy a liberarte atando tus manos, cegando tus ojos y susurrando le delicia que encierra el dolor.
Recuerda quien es el juguete aquí, no empieces juegos que no puedes seguir.
No olvides, estás aquí por tu voluntad de sentir.
Ven cariño, besa otra vez mi mano.
Cegado te voy a guiar, te voy a enseñar a disfrutarnos, antes de empezar a gritar.
Desprendamos las prendas, una a una, cadencioso silencio.
No suspires tan fuerte que el dolor puede subir de intensidad.
Silencio, pronto vamos a llegar a ese desierto que no tiene piedad.
Tranquilo, no te voy a lastimar, fortaleza y control.
Paciencia, lo vas a disfrutar más allá de lo que puedes imaginar.
No busques lo que no puedes aceptar.
No busques dolor por jugar que lo puedes encontrar y eso se trata con seriedad.
Disfruta todo lo que puedas, lo interesante es que no vas a querer salir de acá.
Cariño, esto que buscas es para soltarte sin pensar, para no tener el control.
Para postrarte y devorar cada sensación de libertad que te doy.
Cada punzada hace que exijas más y tu complaciente actitud te debe dar más.
Pórtate bien, que todo esto puede mejorar.
Lágrimas y me harás sonreír indefinidamente.
Agonía y no sabrás que feliz me pondrás.
Bésame, tienes permiso de morder mi boca y lamer mi sexo.
Vamos querido sumiso, hazme suspirar, vibrar, mojar y gemir, tu boca va recibir mi dulce libertad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario
Habla