lunes, 13 de enero de 2014

Saltar, Volar, Nadar

En ocasiones la sensación es meramente un espejismo, que aparece y desaparece. En otras es sólida como los libros. Esa sensación de ser el alivio de un vuelo fallido. Peor es cuando siento que mi vuelo es el que se estrella. 
Discurro a través de esos momentos de alegría que me permito fomentar en mi fértil imaginación y otras, cosecho sin sabores de la vida. 
Escucho frases hechas a medida de cerebros programados con lo que se conoce como "romanticismo". Sin embargo las frases que más me gustan son las que le ponen freno a mis pensamientos fatídicos. Frases originales y honestas. Llenas de miel y fantasía, de ilusiones sin medida, sueños de proyectos de vida. 
Y aún así una parte de mis pensamientos se niegan a creer en que perdure el cuento. 

Soy honesta y digo lo que pienso y siento. Por eso me amas... 

"Que no lo digas, no quiere decir que no lo pienses". Pero no solo pienso, siento terriblemente, apasionadamente, dolorosamente. La vida va en caminos tortuosos y muchas veces sin salida. Pero la mía camina hacia un acantilado, y ahí te veo, en un camino paralelo que se intersecta en la orilla. 

¿No sientes miedo de llegar a la orilla? Porque cuando lleguemos a ese punto habrá que saltar. Yo pierdo poco y gano mucho saltando ¿Tú no tienes miedo de lo que debes enfrentar al saltar?
Aunque podemos llegar a ser de esos seres que postergan la llegada hasta el fin de sus vidas con tal de no dañar. Pero ¿En verdad somos de postergar por miedo? 

Tal vez pienso demasiado y todo el tiempo, a veces muchas cosas al mismo tiempo. Mi madre me dice que me pierdo cuando estoy hablando con alguien, pero solo veo que me perdieron en un punto de la conversación. Y aunque oigo, no escucho. Pienso y digo tanto... Tú en cambio piensas mucho y dices poco. Tengo la maldición de ser mujer y hablar sin parar.

"Dejemos que fluya". Los ríos fluyen y llegan al mar ¿Que haremos cuando de dulce pasemos a sal? Habrá que nadar.

Y así voy, domando mis preguntas con respuestas algunas veces fallidas. Pero lo que en realidad me da alegría es que se amar sin miedo a fallar, sin escatimar lo pedazos rotos a entregar y enmendar. Sin dejar de contar hasta el más íntimo secreto. 

No, no... no dejes de sonreír, esto no es para lastimar o hacerte sentir mal por no pensar igual. Solo expreso al público en general lo que significa para mi la capacidad de saltar, volar y nadar.

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