lunes, 9 de febrero de 2015
Amanecer
Sientes como me levanto temprano. A penas antes del amanecer. Como toda la vida, como todos los años, como todos los días de esta vida juntos. Escuchas el ruido de preparme el café. El silencio te dice que ya la taza esta en mis manos. Cierras los ojos y me imaginas mirando por la ventana, tomando a sorbos el café que quema mis labios. Sabes que pronto saldre a caminar por la orilla de este mar que nos ha visto desgastar nuestros mejores años. Escuchas la puerta y te levantas. Miras por la ventana y me observas caminando. Hasta detenerme frente al arrecife donde las olas rompen salvajes. Sabes que le recito poemas que pienso en el momento, a ese mar embravecido que se ha llevado tanto y nos ha dado tanto. Sabes que lloro un poco cada que termino de hablarle a la espuma, de regalarle las lágrimas que el oleaje arranca de mi corazón. Me miras caminar de regreso y cuando volteo hacia la ventana; sé que estaras ahí para sonreirme de lejos. Levanto mi mano y te saludo con una sonrisa y un te amo susurrado. Camino hacia la casa que nos ha adoptado, sonriente porque pronto tomaré tu mano, besaré tus labios y miraré mi reflejo en tus ojos castaños. Este ritual que parece demasiado cotidiano, es el que nos mantiene vivos, y juntos año tras año. El amanecer, el café y las arrugas que se acumulan mientras más tiempo estamos lado a lado.
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