martes, 26 de mayo de 2015

Del mar al bosque y viceversa

Cada ola que rompe es un rugido que reclama tu presencia. En esta tormenta de soledad sin tus palabras, cada brisa que salpica mi cara con agua salada, es un grito de agonía por escuchar nuevamente el susurro de tu voz formando mi nombre entre suspiros. Te extraño por la fuerza de la costumbre de tocar el lado derecho de mi cama, ahora vacío y frío. Me mudo a un bosque y la lluvia cantarina forma tu nombre. Los murmullos de los árboles mencionan tu ausencia reflejada en mi andar solitario por veredas desconocidas. Los aullidos a la luna me acompañan en el llanto que derramo en agonía. El fuego de una hoguera solo me recuerda como arde mi cuerpo por la costumbre ausente de tocar tu piel combinando con la mía.
Lo quise intentar amor mío, sobrevivir a tu partida. Me siento como un cuerpo amputado que aún no entiende lo que le ha pasado. Suicidio se pasa por mi cabeza y no me da la razón para arrancar mi vida de esta tierra sin escuchar tu voz diciendome "¡Qué cobardía!". Noches de tentación en las que deseo salir corriendo desnuda como carnada viva para ser arrasada por una manada de dientes y ojos amarillos escrutando mi mirada cada vez más próxima a apagarse. Grito a la orilla del lago tu nombre esperando que mágicamente llegues por mi espalda apaciguando este dolor que no quiere salir como espina en la garganta.
Se me han agotado las lágrimas y las ganas de seguir con vida. Los lobos han pasado de largo de mi cuerpo desnudo tirado en el bosque. Han olisqueado mi cabello y lamido mis manos. Han regresado para dormir a mi lado dándome el calor que necesito para sobrevivir la noche con lluvia y sin estrellas.
Me he levantado con un rayo de sol que se filtró entre el follaje para caer en mis ojos agotados de llanto. Escucho el murmullo del bosque y pienso en la brisa marina que dejé atrás por evitar seguir enojada con ese mar que te ha arrebatado de mi vida.
No volveras amor, lo entiendo bien. Es solo que la vida humana sin tí no me causa admiración ni ganas de seguir. Deseo volverme parte de este mundo donde el agua es dulce, los pájaros cantan y los animales saben a donde pertenecen. Quiero esta vida rodeada de pelajes y aullidos. Que corren como uno solo y me abrazan como una más de sus hermanas. Tan sola me siento que ellos entienden el dolor que atenaza mi mente. Tan compasivos han sido que me han dejado una presa a mis pies para mantener con vida esto que huelen en mi.
Cada vez entiendo menos quién soy o qué. Cada vez deseo menos humanidad y perderme en instinto animal. Quisiera convertirme en uno de ellos y así olvidar mi dolor y fundirme en su pensamiento de manada unificada.
Amor mío... Sueño contigo y tu voz llegá en un murmullo diciéndome "inténtalo nuevamente". Así que mi vida en el bosque regresa a desafiar a ese mar que me espera y te usa como carnada para unirme con él. Para ser su luna y flotar sobre sus aguas mansas de mar adentro. Vuelvo para decirle, no regreso jamás contigo. Por tí amor mío seré valiente y fuerte, solo una vez más.

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